Sáb. Dic 3rd, 2022

El 24 de febrero de 2021, Rosa Lalor, de 76 años, salió de su casa en Liverpool (Inglaterra) para caminar y rezar en silencio, como era costumbre durante el aislamiento por la pandemia, ella cumplía con todas las normas de bioseguridad. Pues aunque aún estaba en auge el tema del COVID - 19, el Gobierno de Reino Unido, permitía y alentaba a realizar caminatas a todos los ciudadanos que respetan el distanciamiento social y las medidas de bioseguridad.

 

Sin embargo, cuando Lalor paso por un centro de aborto, el cual en 2020 realizo 4040 abortos, fue detenida por agentes de la policia, los cuales la interrogaron y arrestaron, por presuntamente violar las normas de bioseguridad, así mismoo, tambien se le impuso una multa de 200 euros (954.967.50 pesos) por rear en silencio en vía pública. Hoy, ella está luchando en la Corte contra esa multa

 

En un artículo de National Catholic Register, el corresponsal KV Turkley explicó que la policía le preguntó a Lalor por qué estaba al aire libre y ella respondió que “estaba caminando y orando”. Luego, la policía le dijo que no estaba rezando en un lugar de culto y no tenía una “excusa razonable” para estar al aire libre; y la acusó de que estaba fuera del centro de aborto para “protestar”.

 

Robert Colquhoun, director de campañas internacionales de Reino Unido del grupo de defensa provida 40 Days for Life, dijo a Register que han “apoyado a Rosa a lo largo de su caso” y que garantizaron de que “recibiera la mejor ayuda y apoyo legal” y económico; y las “condiciones necesarias para actuar de acuerdo con su conciencia”, señaló Turkley.

 

“El derecho a expresar su fe en un espacio público, incluida la oración en silencio, es un derecho humano fundamental que está protegido por las leyes nacionales e internacionales”, dijo Colquhoun. “Este tipo de arrestos somete a las personas respetuosas de la ley a procesos penales angustiosos y prolongados”, agregó.

 

El caso de Lalor “plantea la pregunta de qué tipo de sociedad somos cuando las personas pueden ser arrestadas simplemente por manifestar pacíficamente su fe en público”, señaló. “Rosa nunca pensó que en un país democrático sería arrestada por una simple y solitaria caminata de oración”, concluyó.

 

Redacción: Natalia Monroy