Sáb. Nov 26th, 2022

«Se ha aprobado una ley de eutanasia cuando lo urgente es evitar que 75.000 españoles al año mueran con dolor». Conclusiones de una Jornada organizada por el Observatorio de Bioética de la UCV

 

El Observatorio de Bioética de la Universidad Católica de Valencia (España) ha celebrado la jornada “¿Muerte digna o vida digna? Cuidados frente a la eutanasia”,  en la que se han abordado tanto los aspectos legales como los biomédicos y antropológicos de la Ley Orgánica 3/2021, de 24 de marzo, de regulación de la eutanasia. Clic aquí para leerla 

 

Inaugurado por el Rector de la UCV, José Manuel Pagan, el encuentro ha contado con la presencia del doctor Marcos Gómez Sancho, uno de los máximos referentes a nivel mundial en medicina paliativa.

 

En su conferencia, ha asegurado que la eutanasia «no es un clamor ni mucho menos» y que «hay algunas encuestas de dudosa interpretación y de dudosa realización. En España se ha aprobado una ley que legaliza la eutanasia, cuando lo que es urgente y debe hacer un país con sus ciudadanos, con sus enfermos más graves y que más están sufriendo, es cuidarlos y atenderlos».

 

Acceso a cuidados paliativos   

 

«En España hay 75.000 españoles que se mueren cada año con un sufrimiento intenso, perfectamente evitable, porque no tienen acceso a un servicio de cuidados paliativos. Es decir, hemos empezado la casa por el tejado: en lugar de empezar por los cimientos, que es atender a los enfermos, se ha priorizado legalizar alguna forma de acabar con los enfermos», ha asegurado.

 

En este sentido, este experto ha reconocido que «se debería haber empezado a desarrollar modelos de atención para esas personas que tienen tanto sufrimiento y a las que no ofrecemos el alivio a su sufrimiento porque no tienen acceso a cuidados paliativos«.

   

«La propia ley dice que a quien solicite la eutanasia habrá que informarle de los recursos disponibles de cuidados paliativos, pero eso en media España no se va a poder hacer porque hay cero recursos de cuidados paliativos. No se va a poder cumplir la ley», ha insistido.

 

«Por qué no se ponen en marcha cuidados paliativos es una pregunta que nos hacemos todos. Además, somos bastantes personas luchando desde hace casi cuarenta años con todos los partidos políticos, demostrándoles hasta la saciedad la bondad de este modelo de atención a las personas al final de la vida. Es incomprensible; creo que estamos legitimados para pensar que se trata de falta de sensibilidad», ha afirmado el facultativo.

 

«Han hecho antes un plan de eutanasia que un plan de cuidados paliativos. Es escandaloso», añade.

 

La crisis más grave en la historia de la Medicina 

 

Igualmente, el ponente afirma que la eutanasia «va a suponer la crisis más grave en la milenaria historia de la medicina porque, por primera vez en la historia, el médico va a ser el gestor de la muerte de sus enfermos, cosa absolutamente inaudita y que está en contra de los principios más esenciales, más básicos y más enraizados en la razón de ser del médico».

 

Por lo tanto, «será legal si lo permite la ley, pero no podrá ser un acto médico porque no lo es: va en contra de la esencia del ejercicio de la medicina».

 

El cardenal arzobispo de Valencia Antonio Cañizares, gran canciller de la UCV, ha recordado en la clausura de la jornada distintos episodios sobre la muerte de algunos de sus familiares, rodeados de sus allegados.

 

«La vida no se vive aisladamente, sino rodeados de nuestra familia y de nuestros amigos. Esta universidad debe dedicarse también a dar esperanza a un mundo que no la tiene. Así no se vive bien y, además, se muere mal. Para vivir y morir bien, hay que tener esperanza».

 

«La fe nos da esperanza y nos abre a amar en estos momentos de trance. Lo que ha defendido Marcos Gómez Sancho es lo que la Iglesia defiende. En el fondo, es un clamor en favor de la vida, también de la vida débil, terminal, en peligro. Estamos llegando a una gran deshumanización a través de leyes injustas, verdaderamente antihumanas. Hablan de una muerte digna, pero ¿qué dignidad es esa?», ha expuesto el cardenal valenciano.

 

En opinión del gran canciller, la Iglesia debe apostar por la vida «con fuerza, con claridad y verdad, con amor y ternura»; y debe hacerlo siempre en defensa «del ser humano amenazado, de la vida despreciada, de la dignidad humana».

 

En ese sentido, ha remarcado que «nadie como la Iglesia, sobre todo a través de los papas, ha clamado por los inocentes, ni ha dado la cara por los indefensos con tanta energía como lo hace la Iglesia«.

 

Los criterios para acabar con una vida humana, cada vez más laxos

 

También ha participado en la jornada el investigador del Observatorio de Bioética de la UCV Julio Tudela, que se ha ocupado de analizar los aspectos biomédicos de la eutanasia.

 

Tudela ha remarcado que «quienes legislan a favor de la eutanasia hoy siguen defendiendo la licitud de terminar con las vidas llamadas indignas. Dentro de este concepto se incluyen a personas que se encuentran o no en procesos de enfermedad terminal, acompañada de sufrimiento no sólo físico sino también mental, ignorando la medicina paliativa y el acompañamiento al paciente en el respeto a su dignidad».

 

«El avance de la ciencia médica en el abordaje de los llamados síntomas refractarios o de difícil control proporciona instrumentos para el tratamiento de los pacientes que sufren, respetando su vida y aliviando sus sufrimientos. La medicina paliativa funciona», ha aseverado.

 

Por el contrario, «la vieja e indigna opción de terminar con las personas que sufren o simplemente afectadas de alguna discapacidad, parece ganar terreno en una sociedad posmoderna, incapaz de abordar la vulnerabilidad humana desde el respeto a la dignidad».

 

«Esta tendencia crea, además una pendiente resbaladiza donde los criterios para terminar con la vida de las personas van siendo cada vez más laxos, devaluando la vida humana y retrocediendo a los tiempos que creíamos superados, en los que un esclavo o un discapacitado eran despojados de valor y eliminados sin remordimiento alguno», ha subrayado Tudela.

 

Lea el artículo completo aquí originalmente publicado por el Observatorio de Boética

 

 

 

Fuente: Aleteia