Vie. Dic 9th, 2022

En las Sagradas Escrituras, frecuentemente, Jesús ataca a los escribas y fariseos. En este discurso, Jesús se dirige también a los cristianos de todos los tiempos. Porque los fariseos no son una categoría de personas. Se trata, más bien, de una categoría del espíritu, de una postura interior. Es un bacilo siempre dispuesto a infectar nuestra vida religiosa.

Por eso, con toda justicia, fariseísmo se ha convertido para nosotros en sinónimo de hipocresía. Los hipócritas tienen una «doble cara», una vuelta hacia DIOS y la otra hacia los demás. Y sin duda, la cara que mira a DIOS es horrible, espantosa. Toda su vida en esta tierra no fue sino un servicio permanente a los demás.

Y al final entrega hasta su vida por nosotros, para liberarnos y salvarnos. Y es también la actitud de María. Nosotros muchas veces creemos que estamos sirviendo a DIOS porque le rezamos una oración o cumplimos una promesa. Hace todo esto, porque sabe que en el Reino de DIOS los primeros son los que saben convertirse en servidores de todos.

Cuando el Ángel le anuncia que Ella será Madre de DIOS, entonces María comprende que esta vocación le exige convertirse en la primera servidora de DIOS y de los hombres. Pidamos a Jesús y a María que nos regalen ese espíritu de servicio desinteresado y generoso, que ellos han vivido tan ejemplarmente. Solo con ese espíritu podremos enfrentar los desafíos del mundo de hoy. Solo con ese espíritu podremos ser instrumentos aptos para construir un mundo nuevo.


Fuente: Catholic.net