Vie. Jun 21st, 2024

La solemnidad de la Ascensión de Jesús al Cielo, celebrada cuarenta días después de su Resurrección, marca un momento significativo en la fe cristiana. Este evento conmemora la subida de Jesús al Cielo y simboliza la entrada definitiva de su humanidad en el dominio celestial de DIOS, desde donde volverá nuevamente. Para los cristianos, la Ascensión es un símbolo de esperanza y un recordatorio de la presencia continua de Cristo, quien intercede por nosotros y nos guía hacia la felicidad eterna.

El significado bíblico y doctrinal de la Ascensión: La Escritura relata que los once discípulos se dirigieron a Galilea, tal como Jesús les había ordenado, y allí le adoraron, aunque algunos aún dudaban. En ese momento, Jesús les habló, afirmando que se le había dado toda autoridad en el cielo y en la tierra. Luego les encomendó la tarea de hacer discípulos en todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, y enseñándoles a obedecer todo lo que Él les había mandado. Jesús aseguró estar con ellos todos los días, hasta el fin del mundo (Mateo 28, 16-20).

El Catecismo de la Iglesia Católica enseña que la Ascensión marca la entrada definitiva de la humanidad de Jesús en el dominio celestial de DIOS, desde donde regresará. Jesucristo, como cabeza de la Iglesia, nos precede en el Reino glorioso del Padre, lo que nos inspira a vivir con la esperanza de unirnos a Él eternamente. Además, Jesús, al haber ingresado una vez por todas en el santuario del cielo, intercede constantemente por nosotros como mediador y asegura la efusión permanente del Espíritu Santo (Catecismo de la Iglesia Católica, 665-667).

Las enseñanzas de los últimos Papas sobre la Ascensión: En diversas ocasiones, los Papas Juan Pablo II, Benedicto XVI y Francisco han compartido reflexiones sobre la Ascensión de Jesús y su significado para los creyentes.

El Papa Juan Pablo II resumió las instrucciones de Jesús a los apóstoles en la solemnidad de la Ascensión de 1979. Destacó que Jesús les indicó esperar al Espíritu Santo, el don del Padre, quien guiaría a la Iglesia en la verdad. Los apóstoles fueron comisionados a enseñar y proclamar el Evangelio en todo el mundo, bautizando en el nombre de la Trinidad. La Iglesia naciente comprendió estas instrucciones y comenzó su misión evangelizadora, sabiendo que la era misionera no terminaría hasta que Jesús regresara (Homilía de Juan Pablo II, 1979).

Benedicto XVI, en un mensaje durante el Regina Caeli del 2010, afirmó que Jesús atrae la mirada de los apóstoles y de todos los creyentes hacia el cielo para señalarles el camino del bien durante su vida terrenal. A pesar de su ascensión al cielo, Jesús sigue presente en la trama de la historia humana y cerca de cada uno de nosotros. Podemos encontrar y experimentar a Jesús en la Iglesia, especialmente a través de la Palabra y los sacramentos. Él acompaña a los perseguidos por su fe, está en el corazón de los marginados y se encuentra presente en aquellos a quienes se les niega el derecho a la vida (Mensaje de Benedicto XVI, Regina Caeli, 2010).

El Papa Francisco, por su parte, destacó en su mensaje sobre la Ascensión en 2013 que este evento no indica la ausencia de Jesús, sino que revela una nueva forma de presencia. Jesús está ahora en el señorío de DIOS, presente en todo espacio y tiempo, cerca de cada uno de nosotros. Nunca estamos solos, pues contamos con su defensa y guía. En nuestra vida diaria, encontramos a Jesús en numerosos hermanos y hermanas que, en silencio y en lo oculto, viven su fe y llevan el amor de DIOS al mundo. Jesús, abogado para nosotros, nos impulsa a vivir en su señorío (Mensaje del Papa Francisco, 2013).

La importancia de la Ascensión de Jesús en la historia de la Iglesia: La Ascensión de Jesús, junto con su Resurrección, constituye una verdad fundamental de la fe cristiana. La Resurrección de Jesús es el evento central que confirma su divinidad y su victoria sobre la muerte y el pecado. La Ascensión, a su vez, representa el cumplimiento de la promesa de Jesús de enviar al Espíritu Santo para guiar a la Iglesia.

La Ascensión nos recuerda que aunque Jesús ya no camina físicamente a nuestro lado, su presencia y guía siguen estando presentes en nuestras vidas. Nos fortalece para cumplir nuestra misión en la tierra y nos anima a vivir de acuerdo con sus enseñanzas y valores.

Esta solemnidad también nos invita a reflexionar sobre la temporalidad de nuestra vida terrenal y nos orienta hacia nuestra verdadera meta: el Reino de DIOS. Nos exhorta a vivir como Jesús, amar como Él y buscar siempre la voluntad de DIOS en todas nuestras acciones.

Conclusión: La Ascensión de Jesús al Cielo es un símbolo de esperanza para los creyentes. Marca la entrada definitiva de la humanidad de Jesús en el dominio celestial de DIOS, desde donde regresará. A través de este evento, Jesús nos asegura su presencia continua y su intercesión por nosotros.

Las enseñanzas bíblicas, el Catecismo de la Iglesia Católica y las palabras de los últimos Papas nos brindan una comprensión más profunda de la Ascensión y su importancia en nuestra fe. Nos recuerdan que Jesús nos guía en nuestro camino hacia el bien y nos animan a vivir como auténticos discípulos suyos.

Que la solemnidad de la Ascensión de Jesús nos inspire a vivir con esperanza, a buscar el Reino de DIOS y a seguir sus enseñanzas, confiando en su presencia constante en nuestras vidas.


Fuente: Catholic link