Sáb. Feb 4th, 2023

El arzobispo católico de Edimburgo, Mons. Leo Cushley, ha escrito a los católicos instándoles a oponerse a la legalización del suicidio asistido que se está debatiendo actualmente en el parlamento escocés. El prelado advierte que aunque al principio la ley sea restrictiva, acabará usándose para acabar con ancianos y todo aquel que suponga una carga.

En una carta pastoral dirigida a los católicos de la archidiócesis de San Andrés y Edimburgo, el arzobispo Leo Cushley advirtió que la legalización del suicidio asistido «erosionaría aún más la forma en que nuestra sociedad valora la vida humana, que ya ha sido gravemente socavada por el aborto legal».

Rechazó la noción de que la muerte era un asunto puramente privado, escribiendo que «todo lo que hacemos afecta a todos los demás para bien o para mal».

«Nuestra actitud ante la vida, tanto en su inicio como en su final, determinará inevitablemente nuestra forma de abordar la vida en todas las etapas intermedias, lo que a su vez afectará al tipo de sociedad que construyamos juntos», añadió Cushley. «Las leyes que hagamos sobre cómo tratamos a los que se acercan a la muerte informarán gradualmente sobre como se valora la vida humana en todos los aspectos».

El prelado mencionó las permisivas leyes canadienses, belgas y holandesas sobre el suicidio asistido, señalando como tales legislaciones habían comenzado con «límites estrictos». «Legalizar la eutanasia enviaría un mensaje a toda la sociedad de que las vidas que conllevan sufrimiento físico y mental, o graves discapacidades físicas, pueden considerarse que ya no merecen ser vividas», dijo Cushley:

«Esto no sólo es erróneo en principio -ya que ninguna vida carece de valor-, sino que también podría tener un efecto terrible y trágico en las personas vulnerables en sus momentos más débiles».

El arzobispo añadió que, al legalizar el suicidio asistido, los «frágiles y ancianos» podrían verse como una «carga» para los demás, o incluso «sentirse presionados para pedir ayuda para acabar con sus vidas».

La oposición al suicidio asistido no necesita necesariamente una creencia religiosa, argumentó Cushley, pero añadió que «a la luz de nuestra fe podemos ver razones aún más convincentes para rechazar la eutanasia».


Fuente: Infocatólica