Mié. Feb 21st, 2024

En un emotivo relato, el Papa Francisco compartió con los fieles el momento en que descubrió su vocación sacerdotal, un 21 de septiembre, coincidiendo con la fiesta de San Mateo Apóstol. Este revelador episodio de su vida ocurrió durante su juventud en Argentina, antes de asistir a una fiesta popular que celebraba el día del estudiante en su país.

El Santo Padre relató cómo, antes de dirigirse a la festividad, sintió una inexplicable necesidad de confesarse. En la parroquia a la que asistía, se encontró con un sacerdote desconocido y experimentó una profunda experiencia de encuentro. «Alguien me esperaba, me estaba esperando desde hacía tiempo», expresó el Papa Francisco durante su relato. Esta experiencia espiritual cambió radicalmente su vida y lo llevó a sentir que tenía una vocación al sacerdocio.

El Papa explicó que no recuerda los detalles de esa confesión ni por qué sintió la necesidad de realizarla, pero describió esta experiencia como un encuentro que lo transformó. Sintió que alguien lo estaba esperando, lo que le llevó a entender que Dios le había llamado a servir en la Iglesia. Esta revelación marcó el inicio de su camino hacia el sacerdocio y, eventualmente, a convertirse en el Papa Francisco.

El Pontífice resaltó la importancia de esta experiencia en su vida al elegir su lema episcopal: «Miserando atque eligendo», que se traduce como «Lo miró con misericordia y lo eligió». Esta expresión alude al pasaje del Evangelio en el que Jesús llama a Mateo, un recaudador de impuestos, para convertirse en su discípulo. Francisco lleva esta frase en su escudo pontificio como un recordatorio constante de la misericordia de Dios y su llamado a seguir a Cristo.

En las palabras del Papa, este llamado de Jesús a Mateo es una invitación a cada uno de nosotros a reconocer nuestra propia llamada a la fe y el servicio cristiano. Francisco anima a los fieles a reflexionar sobre la importancia de dejarse mirar por Jesús y agradecer por la misericordia divina que les ha elegido para ser cristianos.

En su homilía durante la Misa en la capilla de la Casa Santa Marta, el Papa recordó cómo San Mateo nunca olvidó su pasado como recaudador de impuestos, lo que le ayudó a mantener la humildad y la conciencia de la misericordia divina a lo largo de su vida. Asimismo, instó a todos los cristianos a recordar sus orígenes y a ser conscientes de que han sido elegidos por la misericordia de Dios para seguir a Cristo y ser apóstoles en el mundo.

En este día especial, el Papa Francisco nos recuerda la importancia de la misericordia divina y cómo un encuentro transformador puede cambiar el rumbo de nuestras vidas, llevándonos a responder al llamado de Dios con humildad y gratitud.


Fuente: Aciprensa