Mié. Feb 21st, 2024

En un enérgico discurso en la reunión del primer Comité Preparatorio de la Conferencia de las Partes de 2026 encargada del Examen del Tratado sobre la No Proliferación de las Armas Nucleares, Mons. Janusz Urbańczyk, Representante permanente de la Santa Sede ante la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE), ha lanzado una voz de alarma sobre la peligrosa persistencia de las armas nucleares y su impacto devastador en la paz, la seguridad y la supervivencia de la humanidad.

En su discurso pronunciado en Viena el 31 de julio, el prelado destacó la importancia de aprender la lección de la historia y comprender que las armas nucleares deben ser prohibidas, tal como lo han afirmado diversos papas, incluyendo a Juan XXIII y el Papa Francisco, quien las consideró «inmorales».

El llamado de Mons. Urbańczyk resalta la necesidad de construir la confianza mutua en la comunidad internacional mediante un diálogo genuino orientado hacia el bien común. Es imprescindible abogar por la paz y la cooperación para evitar que las armas nucleares se conviertan en un multiplicador de riesgos y en una mera ilusión de paz.

El representante de la Santa Sede presentó varias razones para promover un mundo libre de armas nucleares, incluyendo la inadecuación de estos sistemas de defensa en el siglo XXI, las catastróficas consecuencias de su uso, el desperdicio de recursos humanos y económicos en su modernización, y el clima de miedo y desconfianza que generan.

Mons. Urbańczyk hizo un llamado a todos los Estados para que se comprometan en un esfuerzo colectivo y renovado hacia la no proliferación y el desarme nuclear. Destacó la importancia de reconocer que la cuestión de las armas nucleares afecta a todos los países y a toda la humanidad, y que su reducción es un imperativo moral y humanitario que exige una ética de la solidaridad.

El diplomático vaticano también hizo mención de la escalada de la «guerra nuclear olvidada», refiriéndose a la experimentación de miles de artefactos nucleares que han afectado a la Tierra y a las generaciones futuras durante cientos y miles de años.

En última instancia, el mensaje claro y urgente de Mons. Janusz Urbańczyk fue la necesidad apremiante de evitar una guerra nuclear y trabajar juntos para crear un mundo de fraternidad, solidaridad y justicia, garantizando así la supervivencia de la humanidad y el bienestar de las generaciones venideras. La llamada de la Santa Sede busca inspirar un compromiso global en pro del desarme y la paz, reafirmando los valores fundamentales de la fe católica en la búsqueda de un mundo más seguro y armonioso para todos.


Fuente: Infocatólica