Jue. Jun 20th, 2024

El pasado 18 de mayo, en una emotiva ceremonia celebrada en la Parroquia Nuestra Señora del Carmen de El Carmen de Viboral, Antioquia, monseñor Juan Manuel Toro Vallejo fue ordenado como obispo de la Diócesis de Girardota. El papa Francisco había anunciado su nombramiento el 21 de marzo. La solemne ordenación fue presidida por monseñor Fidel León Cadavid Marín, obispo de la Diócesis de Sonsón-Rionegro.

El evento contó con la presencia de 16 obispos de la región, entre ellos el arzobispo de Medellín, monseñor Ricardo Tobón Restrepo, y monseñor Guillermo Orozco Montoya, quien sirvió como obispo de Girardota hasta el presente año. También asistieron el padre Luis Alfonso Urrego Monsalve, administrador diocesano de la Diócesis de Santa Rosa de Osos, junto con cientos de sacerdotes, religiosas, religiosos y laicos provenientes de diversas jurisdicciones del país.

La ceremonia fue una ocasión especial para monseñor Juan Manuel Toro, quien estuvo rodeado de numerosos familiares, amigos y autoridades civiles locales, que mostraron su apoyo y cercanía al nuevo obispo.

En su homilía, monseñor Fidel León Cadavid Marín destacó que monseñor Toro Vallejo, como obispo de Girardota, deja de actuar en su propio nombre para hacerlo como enviado y colaborador de Jesús. Subrayó la responsabilidad de transmitir un mensaje divino que trasciende y supera cualquier idea personal.

Monseñor Toro Vallejo, consciente de la magnitud de su nueva misión, expresó: “No soy yo, con lo poco que soy, el que debe conseguir los frutos en la diócesis… Es Dios mismo, quien estará siempre conmigo”. Sus palabras reflejan una profunda humildad y una fe inquebrantable en la guía y el apoyo divino en su labor pastoral.

Este nombramiento y ordenación son un hito significativo para la Diócesis de Girardota, marcando el inicio de una nueva etapa bajo la dirección espiritual de monseñor Toro Vallejo, quien se compromete a llevar adelante su ministerio con dedicación y devoción, siempre confiando en la providencia de Dios.

Al final de la Eucaristía, monseñor Juan Manuel manifestó su gratitud a los asistentes. De manera especial, a monseñor Cadavid, a monseñor Tobón y a monseñor Flavio Calle Zapata, obispo de emérito de Ibagué, de quien recibió la ordenación en 1995. También, a los demás obispos, por su fraternidad.

“Gracias sean dadas al Señor por la vida y el ministerio de monseñor Fidel León Cadavid, instrumento suyo para pastorear en estos últimos años. Gracias sean dadas por el ministerio de monseñor Ricardo Tobón, quien con su cariño de pastor se hizo cercano en mi regreso de los últimos años y me confió cargos importantes que me han preparado para este de mi vida. Agradecer también al Señor por la vida de monseñor Flavio, que, fiándose de mí, fue instrumento Señor para conferirle los sacramentos del diaconado y luego del presbiterado. Una acción de gracias muy especial al Señor por la presencia de los señores obispos de la Conferencia Episcopal de Colombia, que me han permitido experimentar de múltiples maneras su cercanía y la fraternidad del Colegio”.

Además, monseñor Toro Vallejo agradeció a los miembros de la Asociación Sacerdotal Siervos del Espíritu Santo presentes en la ceremonia, de quienes fue director durante los últimos cuatro años. Rol que, asegura, le permitió empezar a prepararse para esta nueva tarea.  

“Fueron mi última escuela, en la que ya me preparaba el Señor para este nuevo servicio en el episcopado, constituyéndose, además, en un medio precioso para establecer una cercanía especial con la persona del Espíritu Santo”.

El designado obispo de Girardota destacó que durante su ministerio sacerdotal ha inmensamente feliz pese a tener que asumir, desde la obediencia, cargos que, por temor, no hubiese deseado tener:

“En realidad, la felicidad no depende hacerse feliz a uno mismo dentro de la autorreferencialidad, como mucho lo ha recalcado el papa Francisco, depende de hacer feliz a los demás, de hacer feliz al otro, porque en el otro está Dios. Pues como lo dice el mismo Jesús: “Les aseguro que cada vez que lo hicieron con el más pequeño de mis hermanos, lo hicieron conmigo””.

En este mismo sentido, monseñor Juan Manuel afirmó que, aunque ese acontecimiento de su ordenación representa también felicidad para él, no había deseado ser obispo. Por eso, aunque siente temor, está dispuesto a asumir con amor en ese servicio pastoral que le ha pedido Dios a través del Santo Padre. “Sé que el Señor quien me ha llamado, que Él me dará la gracia y, además, porque no hubiera podido vivir el resto de mi vida habiendo dicho un “no” cuando Cristo nos enseñó, siendo el mismo el Amén encarnado, que el hombre está llamado a ser siempre un sí para Dios”, agregó.

Además, enfatizó en que esa nueva misión episcopal no se trata de lo que pueda lograr él, en este caso, pastoreando la Diócesis de Girardota, sino que es obra del mismo Dios.

“No soy yo, con lo poco que soy, el que debe conseguir los frutos en la diócesis que el Señor me confía, sino que es el Dios mismo, quien estará siempre conmigo”, expresó monseñor Juan Manuel Toro, tras su ordenación.

Luego de la ceremonia, el alcalde de El Carmen de Viboral, Hugo Jiménez Cuervo se acercó al obispo para hacerle entrega de un copón y un cáliz elaborado por artesanos carmelitanos con las pintas características de la cerámica local.

Reviva la ceremonia: