Vie. Dic 9th, 2022

Varios laicos alemanes prominentes, entre los que se encuentra Hanna-Barbara Gerl Falkovitz, ganadora del Premio Ratzinger 2021, aprovecharon la estancia temporal de los obispos alemanes en el Vaticano para solicitar al Papa Francisco el trazo de una «línea roja» frente a sus errores teológicos y eclesiológicos.

Los intelectuales católicos están conscientes de que el capítulo «Alemania» ocupa ahora un espacio importante dentro de este mundo y que todos los sucesos de la Iglesia alemana repercuten actualmente a nivel mundial.

Una muestra de ello es que varios laicos alemanes prominentes, entre los que se encuentra Hanna-Barbara Gerl Falkovitz, ganadora del Premio Ratzinger 2021, han aprovechado la estancia temporal de los obispos alemanes en el Vaticano para solicitar al Papa Francisco el trazo de una «línea roja» frente a los errores teológicos y eclesiológicos que ellos mismos propagan mediante el camino sinodal alemán.

Este grupo de laicos solicitaron al Santo Padre la intervención directa de las propuestas heterodoxas del Camino Sinodal y la aclaración del peligro que pueden representar para la Iglesia en todos sus niveles.

Ger Falkovitz explicó, en diálogo con la editora del National Catholic Register, Joan Frawley Desmond, que estos problemas se presentían desde la primera sesión del camino sinodal, la cual se efectuó en verano del 2021. Los principales temas en los que se sabía la gran probabilidad de conflictos eran la homosexualidad y el sacerdocio femenino.

Falkovitz también habló sobre propuesta del Camino Sinodal, específicamente acerca de la creación de un cuerpo fijo de obispos y laicos que supervisen a la Iglesia alemana, asegurando que «ese ‘consejo’ permanente es un gran problema: es absolutamente oscuro como laicos son teológicamente legitimados para gobernar – junto con obispos – las diócesis».

«El Papa debería trazar una ‘línea roja’. [Debe aclarar que] el rechazo de la enseñanza católica sobre el gobierno de la Iglesia solo por parte de los obispos; la necesidad del sacerdocio; la misión de la mujer; y la moralidad sexual no puede aprobarse sin un cisma», finalizó.


Fuente: Infocatólica