El Padre Paulo Saavedra López, rector del Colegio Santa Rosa de Chosica, en Perú, te presenta cinco consejos para ayudarte a vivir el amor en la familia tal como lo hizo San José, el padre adoptivo de Jesús.

 

 El Padre Saavedra, devoto de San José, hizo una reflexión sobre la Carta Apostólica “Patris Corde” (Corazón de padre), que fue publicada el 8 de diciembre de 2020, con motivo de los 150 años de la declaración de San José como patrono de la Iglesia universal. Con este texto el Papa Francisco también convocó el Año de San José del 8 de diciembre de 2020 al 8 de diciembre de 2021.

 

Sobre la Carta Apostólica “Corazón de Padre”, el Padre Saavedra planteó los siguientes consejos:

 

  1. Amar es entregarse a los demás

 

“El Papa trata de profundizar esta vocación del amor que tiene todo padre. En el hogar, el amor es una de las expresiones de entrega básica en la familia, que se expresa en la ayuda mutua entre cada uno de sus miembros: de los hijos, de los padres, y si también están, de los abuelos y los primos”.

 

“Nos invita a reconocer que José ha tenido su vocación al Amor, porque en su casa ha recibido al Mesías y le ha servido a él, y por lo tanto, ha tenido la capacidad de entregar su propia vida en amor al hijo de Dios”.

 

  1. Amar es hacer un silencio prudente

 

La entrega de amor de San José se dio “en lo sencillo del hogar, en el trabajo, en las cosas muy cotidianas. Es un amor que se expresa muy humilde, muy sencillo”.

 

“A veces en la familia nos hacemos muchas complicaciones para vivir la vida familiar y no nos damos cuenta que no necesitamos ser tan explícitos y decir: Mira, yo amo mi familia y hago esto por él. No, no tanto en decirlo, sino en hacerlo y tener pequeños gestos que comunican ese amor”.

 

Recordó a las familias que más que decir palabras, el amor en el hogar se expresa sobre todo en las obras pequeñas y sencillas del día a día, y de entre todos estos gestos destacó “el silencio” de San José.

 

“Uno de los gestos que yo valoro mucho es el silencio. Cuando hay algo medio encrespado que vamos a tener en la familia, que vamos a pelear o que está un poco tensa la cuestión, si uno empieza, que el otro no siga, sino que guarde ese silencio de amor que se da y se puede dar en casa”.

 

  1. Amar es enseñar y dialogar con paciencia

 

“Es importante no suponer que lo que hacen los demás miembros de mi familia [conmigo], lo hacen por fastidiarme la vida, sino que lo hacen porque en el fondo están buscando algo bueno, pero las formas a veces no son tan oportunas, no son tan atinadas.

 

Por ejemplo, una cosa, es decir: Prepárate hijito para iniciar la video clase, y otra gritar: ¡Apúrate!, ¡ya!, ¡levántate, anda a tu clase! Ha dicho lo mismo, pero no de la misma forma.

 

Entonces, yo creo que la figura de San José, muy silenciosa, nos hace entender”, como dice el Papa, que “es mejor comunicar con amor y paciencia lo bueno que queremos sacar de los demás, porque ahí en nuestra paciencia, corrección personal, en la espera y en el silencio es cuando más fruto alcanzamos en el actuar de los demás con los que vivimos”.

 

Es simple y muy fácil actuar como el primer caso del ejemplo, “lo difícil es entrar en diálogo para enseñarle a los otros con Amor doméstico a valorar qué cosas importantes hay en el trato y en la relación con los demás”.

 

  1. Amar es servir en lo sencillo y cotidiano

 

“La colaboración sencilla y humilde en casa, hecha desde la gracia de Dios, tiene mucho más mérito incluso que salir a ser un gran evangelizador por las calles y gritar con mi parlante afuera.

 

Por ejemplo, que esté limpio el plato, que sacudo un poco la ropa, que acomodo el planchador de mi mamá, que pongo un poco más de agua en el bidón.

 

¡Qué bonito es aprovechar el tiempo en buscar acercarnos!, en vez de desperdiciarlo discutiendo, separándonos o no hablándonos, porque no me gustó como me hablaste al punto de llegar a la falta de comprensión y comunicación.

 

José nos enseña a vivir la familia con paciencia, con silencio, con entrega, en lo doméstico, en lo sencillo. Recomiendo mucho a los padres que vivan este amor doméstico de San José, que nos enseña a afianzar la convivencia familiar”.

 

  1. ¿Cómo crecer en la devoción a San José en familia?

 

“Además de esforzarnos por vivir el amor doméstico como San José, es necesario ponernos en manos de él y pedirle su intercesión para que Dios nos conceda la gracia que necesitamos para lograr este propósito.

 

San José nos demuestra esa entrega incondicional, silenciosa, humilde a Dios en sus obras, porque él se encarga de las cosas de Dios. ¿Quiénes son las cosas más importantes de Dios? Pues la Virgen María y Jesús, su esposa amadísima del Espíritu Santo y el mismo Cristo.

 

José tenía un gran encargo, una encargatura, pero majestuosa, y él no dijo: ‘Ay, lo voy a hacer yo solo’, sino, ‘Dios me ayudará’, y así ha sido. Él nos da el ejemplo y San José les va a decir: ‘Si vienen a mí, yo les voy a decir vayan a Él, mírenlo a Él cómo nos ama, cómo se entrega, cómo llega a nosotros. Y así él nos da ese soporte.

 

En el apartado “Padre Amado”, el Papa nos dice que San José es considerado protector de la Iglesia y no solamente de la Iglesia, sino de todos, de los institutos religiosos, hermandades, grupos de personas. Debemos encomendarnos a él para que con su actuar nos ayude a valorar la mejor forma de actuar y desenvolvernos en casa, en familia.

 

Sigamos el ejemplo de Santa Teresa de Ávila, devota de San José, para acudir al padre adoptivo de Cristo en la oración personal. Ella nos dice: “Vayan a José, a él díganle.

 

Ir a San José es ir con una devoción y una confianza de que él es padre, de que él entiende cómo es una familia. De dónde él saca esa fuerza y esa gracia, pues de Dios, porque él le ha entregado su vida a Dios.

 

En oración rece al santo así: Mira, necesito paciencia, necesito un poquito de silencio, José, ven, ayúdame. Necesito que me protejas de la ira, de las reacciones inoportunas. Te pido que me ayudes a considerar siempre con Amor a cada uno de los miembros de mi familia, a darme la oportunidad de pensar bien de ellos, antes de estar acusando.

 

¡Qué bonito sería que un padre y una madre de familia, estén solos, estén juntos o estén separados, recurran con fe a San José para hallar dirección en medio de esta sociedad que nosotros sabemos que está tan dividida!, de modo que la preocupación sea la necesidad de todos, que es la necesidad auténtica y moralmente buena para todos.

 

 

 
Fuente: Aciprensa