Mar. Oct 4th, 2022

Cuaresma, viene del latín tardío «quadragesima», significa 40 días, y es un número que no fue escogido por la Iglesia casualidad, es el tiempo litúrgico de conversión, que marca la Iglesia para prepararnos a la gran fiesta de la Pascua.

 

Es tiempo para arrepentirnos de nuestros pecados y de cambiar algo de nosotros para ser mejores y poder vivir más cerca de Cristo.

 

«En la Biblia, el número cuatro simboliza el universo material, seguido de ceros significa el tiempo de nuestra vida en la tierra, seguido de pruebas y dificultades»

 

La Cuaresma dura 40 días; comienza el Miércoles de Ceniza y termina antes de la Misa de la Cena del Señor del Jueves Santo. Día en que Jesús cenó con sus discípulos por última vez. Ese día, los obispos concelebran la Misa Crismal con sus presbíteros.

 

«El sentido bíblico más antiguo es probablemente un tiempo en que Dios ejerce su fuerza amenazadora con vistas a la conversión. Este sería el sentido principal de los 40 días del diluvio», según afirma el salesiano José Aldazabal Larrañaga Aldazábal,  «es también el tiempo en que Dios pone a prueba a su pueblo cuando le dice: «Y tienes que acordarte de todo el camino que Yahvé tu Dios te hizo andar estos cuarenta años en el desierto, a fin de humillarte, de ponerte a prueba para saber lo que estaba en tu corazón, en cuanto a si guardarías sus mandamientos o no».

 

La Cuaresma es la preparación para la Pascua. Un tiempo litúrgico definido por la Iglesia que dura 40 días; empieza en el Miércoles de Ceniza  y finaliza el Jueves Santo, El Miércoles de Ceniza es día de ayuno y abstinencia, al igual que el Viernes Santo; y en los viernes de Cuaresma, la abstinencia tradicional es de carne. Con pasar de los siglos, los aspectos penitenciales de la Cuaresma se han ido diluyendo; no así los espirituales.

 

El objetivo de la Cuaresma es dar un tiempo a cada persona para arrepentirse de sus pecados, proponerse ser mejor y vivir de modo más cristiano.

 

 

¿Por qué el color morado?

 

El color litúrgico de este tiempo es el morado que significa luto y penitencia. Es un tiempo de reflexión, de penitencia, de conversión espiritual; tiempo de preparación al misterio pascual.

 

¿A qué nos invita la cuaresma?

 

En la Cuaresma, Cristo nos invita a cambiar de vida y la Iglesia nos invita a vivir la Cuaresma como un camino hacia Jesucristo, escuchando la Palabra de Dios, orando, compartiendo con el prójimo y haciendo obras buenas. Nos invita a vivir una serie de actitudes cristianas que nos ayudan a parecernos más a Jesucristo, ya que por acción de nuestro pecado, nos alejamos más de Dios.

 

La Cuaresma es tiempo de reflexión, perdón, de reconciliación fraterna, de penitencia y de conversión. Cada día, durante toda la vida, hemos de arrojar de nuestros corazones el odio, el rencor, la envidia, los celos que se oponen a nuestro amor a Dios y a los hermanos.

 

En Cuaresma, aprendemos a conocer y apreciar la Cruz de Jesús. Con esto aprendemos también a tomar nuestra cruz con alegría para alcanzar la gloria de la resurrección y, de esta manera, comprender el misterio del sacrificio de Jesús en la cruz y su resurrección.

 

 

Perdón y reconciliación

 

Este período fue también concebido como un tiempo para el perdón y la reconciliación.

 

El Papa Francisco dijo: «¡Qué difícil resulta a veces perdonar! Y, sin embargo, el perdón es el instrumento colocado en nuestras frágiles manos para alcanzar la serenidad del corazón”.

 

Es necesario “dejar de lado el resentimiento, la rabia, la violencia y la venganza. Son condiciones necesarias para vivir como hermanos y superar la violencia».

 

¿Por qué 40 días?

 

El número 40 es uno de los más simbólicos en la Biblia y aparece en más de cien ocasiones en momentos claves:

 

“-Cuando Dios envió el diluvio, «cuarenta días y cuarenta noches estuvo lloviendo sobre la tierra» ( Génesis 7,12)

 

-«Isaac tenía 40 años cuando se casó con Rebeca» (Génesis 25,20). También Esaú cuando contrajo matrimonio con Judit (Gén 26, 34)

 

 

-Moisés guió al pueblo de Israel durante 40 años por el desierto hasta la Tierra Prometida y pasó 40 días de oración en el monte Sinaí antes de recibir las Tablas de la Ley (Deuteronomio 9, 9-11). De Moisés reza la Biblia que vivió 120 años (Dt 34,7), una vida que San Esteban dividió en tres etapas (Hch 7, 20-40): 40 años en Egipto, otros 40 como pastor en la tierra de Madián y 40 años de travesía por el desierto.

 

-Los 12 espías de Israel exploraron la tierra de Canaán durante 40 días (Num 13, 25)

 

-Los que cometían un exceso y eran castigados no debían recibir «en ningún caso» más de cuarenta azotes «para evitar que aquel compatriota sufra un castigo demasiado duro y se sienta humillado», según el Antiguo Testamento. ( Dt 25,3)

 

-Goliat desafió a los israelitas por espacio de 40 días ( 1 Sam 17,16) hasta que fue vencido por David

 

-David reinó 40 años (1Re 2,11), el mismo tiempo que su antecesor Saúl (Hch 13, 21) y que su hijo Salomón (1Rey 11, 42)

 

-El profeta Elías pasó 40 días en ayunas en el desierto hasta encontrarse con Dios en el monte Horeb (1Re 19,8)

 

-Jonás anunció que Nínive sería destruida a los 40 días s(Jon 3,4)

 

-Jesús fue presentado en el Templo a los 40 días de su nacimiento (Lc 2, 22) tal como mandaba la Ley (Lv 12)

 

.Cuarenta días pasó Jesús en el desierto ( Mt 4,2) y tras su crucifixión, el tiempo en el que se apareció a sus discípulos fue precisamente de 40 días ( Hch 1,3) antes de la Transfiguración.

 

«Es por tanto un hecho evidente el tener en cuenta el sentido del número 40 que se halla en la base del Antiguo y del Nuevo Testamento. No se trata de un simbolismo secundario, sino constitutivo», afirma el salesiano José Aldazabal Larrañaga en su obra «Celebrar la Cuaresma».

 

En la Iglesia Occidental, la Cuaresma se inicia precisamente con la lectura del pasaje del Evangelio que relata las tentaciones de Jesús en el desierto, cuando el demonio le ofrece poder y riqueza a cambio de su alma. Esto, además de la coincidencia de los 40 días, simboliza el hecho de el período cuaresmal es en cierto modo «una experiencia de desierto», un combate espiritual, un período de prueba.

 

¿Desde cuándo se practica la Cuaresma?

 

“A partir del siglo II, cuando se empezó a celebrar anualmente la Pascua, la Iglesia consideró necesario hacer preceder esta conmemoración de un tiempo de preparación, mediante ayuno y oración. Se estableció primero el ayuno obligatorio para los fieles durante el Viernes y Sábado Santos, previos al Domingo de Resurrección.

 

En el siglo III, mediante el documento llamado Traditio Apostolica, se estableció que los candidatos al bautismo debían ayunar el viernes y pasar la noche del sábado en vela. Con el paso de los años, este período de preparación pascual fue extendiéndose e institucionalizando.

 

Y en el siglo IV, adquirió la forma de un Tiempo de Cuaresma que se mantiene hasta hoy, como un período de penitencia y renovación de la fe, con la práctica del ayuno y de la abstinencia. Con el tiempo, este último aspecto se fue aligerando, sobre todo en la Iglesia de Occidente, aunque se mantiene el aspecto penitencial y de conversión.

 

La Cuaresma surge esencialmente de la práctica penitencial: los penitentes ayunaban varias semanas antes de la Pascua, preparándose para el día de la reconciliación, el Jueves Santo. Como duraba cuarenta días, recibió el nombre de Quadragesima y más tarde: Cuaresma”.

 

¿Por qué la ceniza?

 

«Hombre, acuérdate de que polvo eres y que al polvo volverás», dice el primer libro de la Biblia, el Génesis, (3-19). Y esa es la frase que el sacerdote repite al hacer la señal de la cruz en la frente de cada uno de los fieles o imponer la ceniza en la cabeza.

 

Es un rito muy antiguo. Mediante esa imposición del signo de la cruz con la ceniza, el penitente ingresaba formalmente al período penitencial.  

 

 
Fuente: Aciprensa, Abc.es, Infobae
 

 

 

 

 
Nota enviada por la periodista Teresita González a webmaster