Dom. Nov 27th, 2022

Save the Children (Salven a los niños), en una organización internacional la cual promueve el bienestar de la niñez vulnerable. Donde la mayoría han sido víctimas del conflicto y guerra. Esta vez, presentaron una campaña, con la cual buscan sensibilizar a las personas, frente a la violencia que se vive en algunos países, evidenciando el sufrimiento de las personas que lo padecen. 

El video recoge las expresiones de una niña a lo largo de varios días. Es evidente cómo de la alegría y la ilusión, de la inocencia propia de su edad, pasa a la angustia, el temor y el sufrimiento al encontrarse en medio de la guerra.

La indiferencia ante el sufrimiento

Si revisamos las noticias podremos recoger una historia de drama y sufrimiento que se prolonga desde hace varias semanas y meses. Días de terror, de odio, de resentimiento y de conflicto, días de intolerancia y persecución de personas inocentes, niños y adultos, hombres y mujeres que no han cometido ningún mal. Ante las guerras vigentes, los que nos encontramos a kilómetros de distancia, podríamos tener distintas actitudes. En primer lugar, la indiferencia ante el sufrimiento, la costumbre y la “resignación”.

Actitudes soportadas por pensamientos como “guerras siempre ha habido”, “es lo mismo de siempre”, “¿qué de nuevo hay en ello?”, “los noticieros muestran esto todos los días”, “¿por qué alarmarse y preocuparse?”. “Eso a mí no me toca, que lo solucionen los gobiernos y las personas de estas regiones”. El corazón de estas personas no es del todo indiferente ante el sufrimiento, pero todo se queda en el interior como un mero sentimiento. Que se va extinguiendo con los días.

La enfermedad de nuestros días

La respuesta la encontramos iluminada por la fe, en las enseñanzas que el Señor Jesús nos da con su vida. La respuesta es que desde el sitio que yo ocupo estoy invitado a llenarme de los pensamientos, sentimientos y actitudes de Jesús. Puede que veamos muy utópico cómo ello puede contribuir a un conflicto a miles de metros de distancia. Pero, pongámonos a pensar que, nuestra ciudad o país también vive realidades de conflicto. Además, recordemos la revolución que hicieron los primeros cristianos, siendo unos pocos en un comienzo, siendo frágiles y sencillos.

¿Qué tan dispuesto me encuentro a defender mi fe?

Les pide, como cristianos, rechazar con firmeza una mentalidad fundada en la sospecha, en la confrontación y la rivalidad, y promover, en cambio, una cultura modelada por las enseñanzas del Evangelio y los más nobles valores tradicionales. Quizá todavía vivimos en países y culturas que son creyentes o que respetan de algún modo las diversas creencias.

El camino que Él nos invita a recorrer

Si bien no es un extremo de persecución, es una evidencia de que hoy, como ayer, los cristianos estamos invitados por el Señor a ser signos de contradicción. Es el momento de recordar y acoger las palabras del Señor que nos invitan a confiar y a no tener miedo.



Fuente: Catholic Link