Vie. Oct 7th, 2022

La Colecta del Viernes Santo 2 de abril de 2021, es una iniciativa Pontificia instaurada por el Papa Martín V para “mantener viva a la Iglesia en los lugares donde ella nació”; es animada por los Comisariados o Comisarías en cada nación que también tienen el deber de difundir el conocimiento, amor y veneración por Tierra Santa entre los fieles, promover peregrinaciones y organizar la jornada de oración por los Santos Lugares.

 

La Comisaría de Tierra Santa de Colombia fue fundada hacia 1623 para conseguir ayudas para los cristianos del Medio Oriente y para favorecer la labor de los misioneros en esos territorios, desde esa fecha ha motivado la celebración de la Colecta del Viernes Santo en todas las jurisdicciones del país logrando posicionar a Colombia entre los principales y mayores bienhechores de Tierra Santa en el continente.

 

Quiero agradecer a todos los fieles de Colombia por el apoyo que siguen dando a Tierra Santa, a los cristianos que allí viven y que nosotros -frailes de la Custodia de Tierra Santa- cuidamos” señala Fray Francesco Patton, OFM, Custodio de la Tierra Santa en su saludo a nuestro País y añade: “cada Viernes Santo, el misterio de la cruz -que es el misterio del amor más grande- nos recuerda cuanto es importante que nosotros expresemos de manera concreta nuestro amor para nuestros hermanos y hermanas”.

 

También el Cardenal Leonardo Sandri, Prefecto de la Congregación de las Iglesias Orientales y encargado de las Comisarías del mundo, ha extendido la invitación a la Colecta recordando que “la Colecta para la Tierra Santa 2021 sea para todos, la ocasión propicia para no apartar la mirada, para no pasar de largo, para no desinteresarnos de las situaciones de necesidad y de dificultad de nuestros hermanos y de nuestras hermanas que viven en los Lugares Santos. Si viniese a faltar este pequeño gesto de solidaridad y de saber compartir sería todavía más difícil, para tantos cristianos de aquellas tierras, resistir a la tentación de dejar el propio país; sería fatigoso sostener a las parroquias en su misión pastoral y continuar la obra educativa a través de las escuelas cristianas y del empeño social a favor de los pobres y de los afligidos. Los sufrimientos de los numerosos desalojados y refugiados, que se han visto obligados a dejar sus casas a causa de la guerra, tienen necesidad de una mano tendida y amiga, para versar en sus heridas el bálsamo de la consolación. Por último, no cabe renunciar a cargar con el empeño de cuidar los Lugares Santos, que son el testimonio concreto del misterio de la Encarnación del Hijo de Dios y del ofrecimiento de su vida, realizado por amor nuestro y por nuestra salvación”.

 

De manera tradicional, el aporte para la Tierra Santa se ha colectado en la celebración de La Pasión del Señor en el momento de la Adoración de la Cruz. Esto es muy significativo porque nos recuerda que Jerusalén, el lugar de la Pasión, Muerte y Resurrección del Señor, es también la cuna de la Iglesia y todos estamos llamados a ayudarla.

 

No apartar la mirada del hermano necesitado

 

Tras estos antecedentes, el Prefecto de la Congregación para las Iglesias Orientales expresa su deseo de que “la Colecta para la Tierra Santa 2021 sea, para todos, la ocasión propicia para no apartar la mirada, para no pasar de largo, para no desinteresarnos de las situaciones de necesidad y de dificultad de nuestros hermanos y de nuestras hermanas que viven en los Lugares Santos”, pues, tal y como explica Sandri: “si viniese a faltar este pequeño gesto de solidaridad y de saber compartir sería todavía más difícil, para tantos cristianos de aquellas tierras, resistir a la tentación de dejar el propio País; sería fatigoso sostener a las parroquias en su misión pastoral y continuar la obra educativa a través de las escuelas cristianas y del empeño social a favor de los pobres y de los afligidos”.

 

La figura del Buen Samaritano como modelo de caridad activa

 

En este sentido, Sandri recuerda que el Papa Francisco ha ofrecido a todos los cristianos la figura del “Buen Samaritano” como modelo de caridad activa, de un amor con iniciativa y solidario. “También nos ha estimulado a reflexionar sobre las diversas actitudes de los personajes de esa parábola, para superar la indiferencia de quien ve al hermano o a la hermana y pasa de largo: “¿Con quién te identificas? Esta pregunta es cruda, directa y determinante. ¿A cuál de ellos te pareces? Nos hace falta reconocer la tentación que nos circunda de desentendernos de los demás; especialmente de los más débiles”. Después, el cardenal afirma que aunque “hemos crecido en muchos aspectos, somos analfabetos en acompañar, cuidar y sostener a los más frágiles y débiles de nuestras sociedades desarrolladas”. De hecho – dice – “nos acostumbramos a mirar para el costado, a pasar de lado, a ignorar las situaciones hasta que estas nos golpean directamente”. 

 

El cardenal después recuerda que los sufrimientos de los numerosos desalojados y refugiados, que se han visto obligados a dejar sus casas a causa de la guerra, “tienen necesidad de una mano tendida y amiga, para versar en sus heridas el bálsamo de la consolación”. Pero no solo ellos necesitan una mano, también la necesitan los propios Lugares Santos, “que son – dice – el testimonio concreto del misterio de la Encarnación del Hijo de Dios y del ofrecimiento de su vida, realizado por amor nuestro y por nuestra salvación”.

 

Cada uno haga según se ha propuesto en su corazón 

 

En tal difícil escenario, marcado por la ausencia de peregrinos, Sandri invita – haciendo suyas las palabras que Apóstol de las gentes dirigía a los corintios, hace 2.000 años – “a una solidaridad que no se basa en razones filantrópicas sino cristológicas: “Pues conocéis la gracia de nuestro Señor Jesucristo, que, siendo rico, se hizo pobre por amor nuestro, para que vosotros fueseis ricos por su pobreza””. 

 

Después de haber recordado el principio de igualdad, de solidaridad y de intercambio de los bienes materiales y espirituales, “el Apóstol añade palabras elocuentes – concluye Sandri – “pues os digo: El que escaso siembra, escaso cosecha; el que siembra con largueza, con largueza cosechará. Cada uno haga según se ha propuesto en su corazón, no de mala gana ni obligado, que Dios ama al que da con alegría”

 

 

Fuente 1: Conferencia Episcopal de Colombia
Fuente 2: Vatican News