Mié. Feb 21st, 2024

En medio de las discusiones en torno al Sínodo de la Sinodalidad, que se inauguró el 4 de octubre en el Vaticano, el Cardenal estadounidense Raymond Burke, prefecto emérito de la Signatura Apostólica, ofreció una perspectiva crítica sobre el evento. En el marco de un evento organizado por La Nuova Bussola Quotidiana, el Cardenal Burke habló sobre las preocupaciones planteadas en los dubia (preguntas) presentados por él y otros cuatro cardenales en relación con la doctrina y la disciplina de la Iglesia.

El Sínodo de la Sinodalidad, convocado en octubre de 2021 bajo el lema “Por una Iglesia sinodal: comunión, participación y misión”, ha reunido a 365 participantes, incluyendo obispos, religiosos, sacerdotes, diáconos y laicos, siendo la primera vez que quienes no son obispos, incluyendo 54 mujeres, tendrán derecho a voto.

Durante su presentación titulada “La sinodalidad contra la verdadera identidad de la Iglesia como comunión jerárquica”, el Cardenal Burke destacó que los dubia no constituyen un ataque al Papa Francisco, sino que se centran en la doctrina y la disciplina perenne de la Iglesia, no en una agenda papal específica.

El Cardenal Burke hizo hincapié en la falta de claridad en el término “sinodalidad”, considerándolo un neologismo que no está entre los atributos esenciales de la Iglesia. Señaló que la “sinodalidad” es utilizada para promover agendas políticas y humanas en lugar de las metas eclesiales y divinas de la Iglesia.

El purpurado advirtió que la confusión sobre la teología, la moral y la filosofía básica en la Iglesia es alimentada por la falta de claridad en el vocabulario y los conceptos utilizados. Destacó la necesidad de una precisión en el lenguaje y los conceptos, para evitar interpretaciones que contradigan la enseñanza constante de la Iglesia.

En relación con el Documento de trabajo del Sínodo, el Cardenal Burke observó que contiene afirmaciones que se alejan gravemente de la enseñanza perenne de la Iglesia. Instó a los obispos y cardenales a tener valentía para enfrentar los errores internos de la Iglesia, protegiendo a las ovejas del veneno de la confusión y la división.

El Cardenal Burke concluyó su intervención animando a los fieles a orar a la Virgen María y a los santos para que la Iglesia, sin mancha ni arruga, pueda salir pronto del estado actual de confusión y división, acortando estos tiempos de riesgo para las almas.

Este discurso del Cardenal Burke ha generado un intenso debate dentro de la Iglesia y ha llevado a una reflexión profunda sobre los desafíos y las direcciones que la Iglesia está tomando en el Sínodo de la Sinodalidad. La claridad y valentía del Cardenal en expresar estas preocupaciones han resaltado la importancia de la unidad y la doctrina sólida en la Iglesia Católica en tiempos de cambio y desafíos.

Después de señalar que en cierto sentido se trata de un atributo conocido, el Cardenal Burke puntualizó que la “sinodalidad, en cuanto término abstracto, es un neologismo en la doctrina sobre la Iglesia. Es bien sabido que el Concilio Vaticano II quiso evitar los términos abstractos de conciliariedad colegialidad, que no se encuentran en los textos conciliares. Es presumible que el mismo Concilio habría querido evitar un término abstracto como sinodalidad, si lo hubiese conocido”.

El purpurado estadounidense opinó luego que “la tradición canónica conoce la institución del Sínodo como instrumento para dar consejos a los sagrados pastores; no se describe a la Iglesia como sinodal, sino como comunión jerárquica”.

Para el Cardenal Burke, “son los pastores en la comunión salvaguardada y promovida por el ministerio petrino, es decir, la jerarquía, que tiene la responsabilidad de la guía doctrinal, litúrgica y moral de la Iglesia. El Sínodo es una ayuda que se ofrece a los pastores para que puedan cumplir su servicio. No puede sustituir nunca el ministerio pastoral querido e instituido por el mismo Cristo”.

El prefecto emérito de la Signatura Apostólica indicó asimismo que “resulta al menos extraño decir que no se sabe en qué dirección irá el Sínodo, cuando está tan claro que la voluntad es la de modificar profundamente la constitución jerárquica de la Iglesia. Un proceso similar se adoptó en la Iglesia en Alemania para llegar al mismo y nocivo objetivo”.

El polémico Camino Sinodal de la Iglesia en Alemania, que comenzó en 2019, ha sido organizado por el Comité Central de los Católicos Alemanes (ZdK, por sus siglas en alemán) y la Conferencia Episcopal Alemana. En marzo de este año, aprobó medidas para incorporar la ideología de género en la enseñanza católica, la ordenación de mujeres como diaconisas, la bendición de uniones homosexuales, la normalización de la predicación de los laicos en misa y una solicitud para que el Vaticano «reexamine» la disciplina del celibato sacerdotal.

Tras insistir en que el término “sinodalidad” no tiene una “definición razonable”, el Cardenal Burke destacó en su intervención que “se trata obviamente de una construcción artificial, más parecida a una construcción humana que a la Iglesia construida sobre la roca que es Cristo”.

Luego de advertir que el Documento de trabajo o Instrumentum laboris del Sínodo de la Sinodalidad “contiene ciertamente afirmaciones que se alejan de modo impresionante y grave de la enseñanza perenne de la Iglesia”, el cardenal precisó que “los obispos y cardenales de hoy necesitan mucha valentía para afrontar los graves errores que provienen del interior de la misma Iglesia”.

“Las ovejas dependen de la valentía de los pastores que deben protegerlas del veneno de la confusión, del error y de la división”, alertó.

Tras resaltar que “todo buen cristiano debe estar listo para sufrir el martirio blanco de la incomprensión, del rechazo y de la persecución, y a veces el martirio rojo de la sangre”, el cardenal subraya: “No podemos creer que la situación sea irreversible”.

Para concluir, el Cardenal Burke animó a rezar a la Virgen María y a todos los santos para que “la Iglesia misma, sin manchas ni arrugas, pueda salir lo más pronto posible del actual estado de confusión y división para acortar estos tiempos en los que el riesgo de perdición de las almas es grande”.


Fuente: aciprensa