Lun. Ago 8th, 2022

Dirigiéndose al mundo entero en su tradicional Mensaje de Pascua, Francisco recordó la guerra en Ucrania, a los países atormentados por largos conflictos y violencia y afectados por tensiones sociales y dramáticas crisis humanitarias. ""También nuestras miradas son incrédulas en esta Pascua de guerra. Hemos visto demasiada sangre, demasiada violencia. También a nosotros, afirmó Francisco, "nos cuesta creer que Jesús verdaderamente haya resucitado, que verdaderamente haya vencido a la muerte. ".

 

La paz se logra con las armas del amor de Jesús Para creer en la victoria del amor y en la reconciliación, necesitamos a Jesús Resucitado, añadió el Papa. " Sólo Jesús, porque lleva las heridas, nuestras heridas". "¡Dejemos entrar la paz de Cristo en nuestras vidas, en nuestras casas y en nuestros países!" exhortó el Santo Padre, dirigiendo, como de costumbre, su mirada a todas las realidades del mundo necesitadas de esta paz de Jesús. Que se elija la paz de Cristo Que se dejen de hacer demostraciones de fuerza mientras la gente sufre.

 

Por favor, no nos acostumbremos a la guerra, comprometámonos todos a pedir la paz con voz potente, desde los balcones y en las calles. Y mencionando el sufrimiento de los niños ucranianos que "se quedaron huérfanos y huyen de la guerra" el Papa recordó también de manera especial a muchos otros que mueren de hambre o por falta de atención médica, son víctimas de abusos y violencia, "y aquellos a los que se les ha negado el derecho a nacer". No olvidar otras situaciones de sufrimiento El Papa pidió que haya paz en Oriente Medio, "lacerado desde hace años por divisiones y conflictos", en particular, entre israelíes y palestinos, en el Líbano, Siria e Irak.

 

Dirigiendo su mirada al continente americano, el Pontífice pidió que "Cristo resucitado acompañe y asista a los pueblos de América Latina que, en estos difíciles tiempos de pandemia, han visto empeorar, en algunos casos, sus condiciones sociales, agravadas también por casos de criminalidad, violencia, corrupción y narcotráfico". También recordó a Canadá, pidiendo al Señor Resucitado que "acompañe el camino de reconciliación que está siguiendo la Iglesia Católica canadiense con los pueblos indígenas".

 

Fuente: Aciprensa

Redacción: Natalia Monroy