Jue. Dic 1st, 2022

Nick Meriwether, profesor de la Universidad Estatal de Shawnee, ganó 400.000 dólares tras demandar a la universidad por la exigencia de la institución académica de que utilizara los pronombres femeninos para referirse a un estudiante que es biológicamente un hombre.

 

«El estudiante se acercó a mí después de la clase y me dijo que quería que se refiriera a él como mujer, y yo traté de llegar a un acuerdo con él. Estaba dispuesto a utilizar su nombre propio, femenino, y al principio la administración estaba dispuesta a aceptarlo, pero luego la administración cambió de rumbo y exigió que me atuviera a su ideología, que me refiriera al estudiante como mujer y simplemente no pude hacerlo», dijo Meriwether.

 

Meriwether comenta, que la exigencia de la universidad era un atentado atroz conta su libertad de expresión y sus creencias religiosas.

 

«Creo que Dios creó a los hombres y a las mujeres, hombres y mujeres. Pero subyace también la idea de que mi discurso pueda ser coaccionado, pueda ser obligado por la administración... El aula universitaria debe ser un lugar de debate y discusión y de ideaslibres. La universidad no puede decir a los profesores cómo tienen que pensar los estudiantes. Fue una coacción a mi libertad de expresión».

 

La universidad Estatal, había castigado a Meriwether en 2018, por no dirigirse a un estudiante transgenero con los pronombres preferidos por el estudiante. Sin embargo Meriwether se defendió alegando que los funcionarios de la universidad violaron sus derechos al obligarlo a ir en contra de sus creencias cristianas.

 

«Después de una lucha de tres años contra la universidad, el Tribunal de Apelaciones de EE.UU. para el 6o Circuito dictaminó en 2021 que los derechos de Meriwether habían sido violados»

 

Tyson Langhofer, el abogado de la ADF que ha representado a Meriwether en el tribunal, dijo que esperamos que este caso envíe un mensaje a las universidades.

 

«Está hecho, y esperamos que esto envíe un mensaje a todas las universidades y a los profesores de que, ya sabes, no deberíamos obligar a los profesores a decir cosas en las que no creen», dijo Langford.

 

Fuente: Infocatólica

Redacción: Natalia Monroy