Jue. May 26th, 2022

Adquiera el collar del DETENTE: «Aquí está el Sagrado Corazon de Jesús»

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Para los ataques del demonio y afrontar los tiempos difíciles que vive Colombia y el mundo, adquiera el Collar del DETENTE por valor de $10.000 (pago del envío contra entrega)

 

¿Qué es el Detente o Salvaguardia del Sagrado Corazón?

 

El Detente del Sagrado Corazón de Jesús, también conocido como Detente, o
Salvaguardia del Sagrado Corazón de Jesús, es un sacramental de la Iglesia Católica
inspirado por las instrucciones que  el propio Cristo anunció a Santa Margarita María Alacoque,
es un instrumento espiritual, que sirve por protección contra cualquier daño, tentación o insidia
del demonio.

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Descripción

Para los ataques del demonio y afrontar los tiempos difíciles que vive Colombia y el mundo, adquiera el Collar del DETENTE por valor de $10.000 (pago del envío contra entrega)

 

¿Qué es el Detente o Salvaguardia del Sagrado Corazón?

 

El Detente del Sagrado Corazón de Jesús, también conocido como Detente, o
Salvaguardia del Sagrado Corazón de Jesús, es un sacramental de la Iglesia Católica
inspirado por las instrucciones que  el propio Cristo anunció a Santa Margarita María Alacoque,
es un instrumento espiritual, que sirve por protección contra cualquier daño, tentación o insidia
del demonio.

 

¿Dónde colocar el Detente o Escudo del Sagrado Corazón?

 

El Detente puede ser usado fundamentalmente en dos formas: como protección para una persona de manera individual o como auxilio objeto o lugar que se quiera proteger de la influencia del diablo.

 

En el caso de que se emplee de manera personal, es decir, que lo lleve una persona puede ser colocado en cualquier lugar que no haya riesgo de pérdida. Es muy habitual que los creyentes lleven este sacramental en la cartera, en un bolsillo del pantalón o de la camisa, colgado con un imperdible o enganche, se le ponga un pequeño cordón para llevarlo colgado al cuello,… No hay ningún norma establecida acerca del lugar para portar el emblema corazonista, pero si se recomienda, dentro de lo posible, que se lleve cerca del corazón, a la altura del pecho.

 

Si se desea colocar el Escudo del Sagrado Corazón en nuestra oficina, hogar, tienda,… o en nuestro coche se puede hacer. El Detente es un poderoso protector tanto para personas como para lugares. El emblema de del Sagrado Corazón puede ser colocado en cualquier lugar que sea digno de Nuestro Señor. Siempre teniendo cuidado que no sufra ningún tipo de daño ni desconsideración. El lugar dónde este instrumento espiritual quedará bajo la protección nuestro Salvador Jesucristo.

 

Sor Margarita María Alacoque, el origen del pequeño escapulario del Sagrado Corazón de Jesús

 

El origen del Detente se remonta al siglo XVII, fecha en la que Nuestro Señor Jesús se apareció a una monja llamada Sor Margarita María Alacoque. La piadosa monja católica, perteneciente a la Orden de la Visitación de Santa María (conocidas popularmente como la Orden de las Salesas) del convento de Paray-le-Monial (Fracia), recibió periódicamente visitas de Jesús. La primera aparición fue el día de San Juan Evangelista de 1647. En estas apariciones Nuestro Señor fueron el origen del Detente como signo del Sagrado Corazón de Jesús. En una de las visitas, Cristo le dijo a la religiosa francesa que desea que una insignia para que todos aquellos que sean devotos del Sagrado Corazón pueden llevarlo consigo. Esta petición de nuestro Salvador fue puesta de manifiesto en una carta, fechada el día 2 de marzo de 1686, que Sor Margarita María Alacoque envío a la Madre de Saumaise en la que dice:

 

“Nuestro divino Maestro me ha dicho que desea y quiere que se hagan imágenes pequeñas de su Divino Corazón, para que aquellos que quieran Honrarlo en privado, puedan tenerlas en sus casas, y otras pequeñas para llevarlas sobre sí”.

 

Este misiva es la semilla que florecerá en el Detente. La devota monja empieza a coser pequeños emblemas, muchas veces de tela blanca, con la imagen del Sagrado Corazón. Ella misma lo empieza a utilizar a diario y a fomentar su uso entre sus hermanas de hábito. Pronto el emblema se extiende entre las monjas de la Orden de la Visitación de la Virgen María.

 

Los mensajes de Cristo a Sor Margarita María Alacoque han sentado las bases de lo que se conoce como la tradición parediana. Los emblemas corazonistas de aquella época se han convertido en cotizadas piezas de coleccionismo cristiano.

 

Salvaguardia del Sagrado Corazón de Jesús se difunde por Europa

 

A pesar de la gran devoción que las hermanas de la Orden de la Visitación de Santa María tenían por la Salvaguardia del Sagrado Corazón, fuera del convento el sacramental era muy poco conocido. La mayoría de los católicos, laicos y sacerdotes, desconocían la existencia y las grandes gracias que tenía el Detente (conocido popularmente como Salvaguardia, Sauvegarde en francés).

 

Esta situación cambió gracias a la intervención de a otra monja perteneciente a la Orden de la Visitación de nombre Sor Ana Magdalena Rémuzat (Anne-Madeleine Rémusat en francés). La hermana Ana Magdalena fue una monja de gran devoción por el Sagrado Corazón de Jesús. A lo largo de toda su vida tuvo una fe inquebrantable en el Divino Corazón de Cristo. Su gran amor cristiano le hizo merecedora de que Jesús hablase con ella en numerosas ocasiones. En una de estas apariciones Nuestro Señor le anuncia a Sor Ana Magdalena que Marsella, ciudad dónde estaba el monasterio de la Visitación dónde vivía, sufriría una gran una gran plaga de peste. El único medio para salvar al pueblo era encomendarse al Santo Corazón de Cristo y emplear el Detente a modo de barrera espiritual contra la peste.

 

La enfermedad asoló la ciudad de Marsella en el año 1720. Sus efectos fueron catastróficos. Miles de marselleses estaban contagiados por la enfermedad en muy poco tiempo. Las hermanas de la Visitación, siguiendo las indicaciones que Cristo les había dado a través de Sor Ana Magdalena Rèmuzat se apresuraron a repartir los Detentes que ha habían estado cosiendo. Los Detentes se repartieron en la entre la población y se colocaron en las puertas de las casas. En aquella época el emblema corazonista era básicamente una imagen del Sagrado Corazón de Jesús con el texto: «Arrête! Le Coeur de Jésus est là» («¡Detente! El Corazón de Jesús está ahí»). También tuvo una influencia directa en estas actividades el Obispo de Marsella, Mon. Henri François Xavier de Belsunce de Castelmoron, más conocido como Mon. Henri de Belsunce, Mon. François Xavier de Belsunce o simplemente como Obipo de Belsunce.

 

Mon. Henri de Belsunce fue fundamental para detener la propagación de la Gran Peste de Marsella. El Obispo fue, junto con Sor Ana Magdalena Rémuzat y sus hermanas de hábito, el gran impulsor para cumplir todas las premisas que Cristo le había dado a Sor Ana Magdalen: la consagración de la ciudad marsellesa al Bendito Corazón de Jesús y la entrega miles de Detentes entre la población.  Además el Obispo tuvo una actitud muy valiente y generosa mientras la enfermedad atacaba al pueblo ya que llevó a cabo innumerables actuaciones, procesiones y celebraciones litúrgicas para aliviar el cuerpo y el alma de los enfermos.

 

También fue especialmente importante el papel del Detente durante las plagas de cólera que asolaron buena parte de Europa. Información que puede ser contrastada por cualquier libro sobre la historia europea del siglo XIX. Varios autores han tratado el tema en profundidad.

 

El Papa Pío IX bendice el Salvaguardia del Sagrado Corazón

 

El Salvaguardia corazonista había alcanzado una gran popularidad en toda Europa. Desde los Monasterios de la Visitación se había extendido por todos los estratos sociales, desde los más humildes hasta reyes y el mismo Papa.

 

En el año 1870 sucedería un hecho que pondría de nuevo la protección de Detente en boca de todos. Según nos cuentan escritos de la época, siendo Papa Pío IX, llegó a su presencia una madre que quería darle a conocer la historia de su hijo. La mujer sostenía que su relato era de gran interés para el Santo Padre. Era una mujer amante de la familia, devota del Crucifijo y de una gran espiritualidad.

 

Pío IX intrigado por la insistencia de la mujer decidió concederle audiencia. La señora le contó que su hijo había sido llamado a filas para ir a combatir al frente. Ella era una persona muy creyente y tenía mucha fe en el Sagrado Corazón de Jesús como gran protector de todos sus cristianos. Por este motivo había dado a su hijo un Detente corazonista para que llevar siempre cerca del corazón.

 

El hijo partió de casa a combatir con el Detente corazonista siempre guardado dentro de la camisa. En un asalto en el que participó su batallón fueron sorprendidos por el ejército. La mayor parte de sus compañeros de armas fueron abatidos por las balas enemigas. En ese momento de muerte y horror el chico pudo ver como una bala que iba a impactar en su cuerpo se detuvo, para de repente antes de alcanzarla. El escudo de Cristo que su madre le había dado le había salvado la vida.

 

Al oír la historia el Papa Pío IX se quedó callado, la forma en la que le habían contado la historia le había maravillado. Tras reflexionar unos momentos dijo:

 

“¡Detente enemigo, el Corazón de Jesús está conmigo!”

 

Palabras que han pasado a la posteridad y que habitualmente están bordadas o impresas en el Detente que actualmente usamos los cristianos. Además añadió:

 

“Doy mi bendición a este Corazón de Jesús y quiero que todo lo que se haga conforme a este modelo reciba esta misma bendición sin que tengan necesidad de ninguna otra.”

En el año 1872, para fomentar el uso del emblema corazonista, el Papa Pío IX decretó una indulgencia de 100 días para aquellas personas que empleasen el Detente y rezasen el Ave María, Gloria y Padre Nuestro.

 

Detente bala, el Sagrado Corazón está conmigo

 

El diseño del instrumento espiritual corazonista ha sufrido variaciones y adaptaciones a lo largo de la historia. La mayoría de los precepto que marcó nuestro Salvador se han mantenido inalterables, pero algunos pequeños detalles han evolucionado. El Detente ha sido un escudo que ha defendido a fieles católicos de todo tipo de amenazas que el maligno ha puesto en su camino.

 

Originalmente, fue empleado para detener enfermedades y plagas que diezmaron la población europea en los siglos XVII, XVIII y XIX. La gran protección que otorgó el signo del Sagrado Corazón de Jesús propició que este escudo espiritual cambiase progresivamente su rol para servir como defensa de la Santa Iglesia Católica frente a sus enemigos.

 

El Salvaguardia corazonista ya fue empleado durante la Revolución francesa para proteger a las personas defensoras de la Santa Madre Iglesia. Especialmente famoso es el capítulo de Vandea, localidad francesa de gran tradición del Sagrado Corazón que se levantó en armas para defender a la Iglesia Católica de los ultrajes de los revolucionarios.

 

Durante la Primera Guerra Mundial muchos de los militares contendientes católicos solicitaron a los sacerdotes de sus parroquias que los bendijeses y pusieron sus vidas bajo la protección del Sagrado Corazón de Cristo. Especialmente significativo fue la presencia de emblemas corazonistas entre los soldados franceses.

 

En América Latina, dónde el Detente había llegado por la influencia española, durante la primera mitad del siglo XX, el emblema del Sagrado Corazón fue empleado por el grupo conocido como los Cristeros en México y los soldados que combatieron a Fidel Castro y su revolución comunista.

 

En España, la mayoría de soldados carlistas, especialmente los requetés, y gran número soldados católicos portaban en sus camisas, chaquetas o metidas en un bolsillo emblemas corazonistas. Miles de combatientes estuvieron bajo la protección de Cristo Rey en batallas que se desarrollaron en territorio español en el siglo XIX y en el siglo XX. Fueron especialmente importantes durante la Guerra Civil que asoló España desde el 1936 al 1939. Se ha encontrado documentación que los escudos corazonistas tenían un precio de venta de una o dos pesetas. Actualmente son piezas de coleccionismo cristiano muy cotizadas.

 

El Pequeño Escapulario del Sagrado Corazón

 

A pesar de que el Detente es conocido como el Pequeño Escapulario del Sagrado Corazón de Jesús, no es un santo escapulario en el sentido estricto.

 

A pesar de que tanto el escapulario (o la mayoría de los escapularios) como el Detente corazonista son dos sacramentales reconocidos por la Iglesia Católica, cuentan con dos características fundamentales que los diferencian.

 

La primera de ellas es el diseño. A pesar de que puede haber variaciones en cuanto a materiales (pueden ser de metal, madera, cristal,…), el Detente es básicamente una pieza de tela con la imagen del Sagrado Corazón y el texto “¡Detente enemigo, el Corazón de Jesús está conmigo!”. En cambio, el Escapulario, suele ser un artículo formado por dos piezas de tela unidas por dos hilos o cordones.

 

La segunda gran diferencia es que el Escapulario debe de ser bendecido e impuesto por una persona con la potestad de hacerlo. El ritual de bendición e imposición debe de seguir unos pasos establecidos por la Iglesia Católica. El Detente, en cambio, siempre que tenga las características indicadas anteriormente, está sujeto a la bendición que le otorgó el Papa Pío IX. No es necesario que sea sometido a ninguna ceremonia ni ritual especial para uso efectivo. El diseño que definió el Papa puede considerarse como definitivo a pesar de que haya habido distintas adaptaciones

 

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