Vie. Oct 7th, 2022
La Asamblea Plenaria de la Conferencia episcopal colombiana concluyó con un llamado a acabar con la espiral de violencia y muerte en el país, pero también a vivir este momento con esperanza y responsabilidad, sobre todo ante las elecciones que se aproximan, el presidente del episcopado, monseñor Luis José Rueda Aparicio habló sobre la grave situación qeu vive Colombia.  
Entrevista de Vatican News
 

Alina Tufani Díaz – Vatican News:

 

“Las alternativas militaristas no son las únicas y deben ir acompañadas por un compromiso de desarrollo humano integral real”. “Hay un contexto de violencia creciente fruto del narcotráfico”. “Hay mucho derramamiento de sangre, muchos muertos, muchos civiles que han perdido la vida”. “Nosotros creemos en el duro camino del diálogo, que es un arte difícil”. Estas son solo algunas ideas tomadas de la entrevista con monseñor Luis José Rueda Aparicio, arzobispo de Bogotá y presidente de la Conferencia episcopal colombiana (CEC) al término de la Asamblea Plenaria, la número 112, en un país sometido por la violencia, la insurgencia, el narcotráfico, la corrupción y la pobreza.

 

El camino sinodal emprendido por la Iglesia fue el tema central de la plenaria, que tuvo lugar del 14 al 18 de febrero, de forma presencial, pero también lo fueron la realidad del país, que se aproxima a una serie de elecciones legislativas y presidenciales, mientras los grupos insurgentes y la criminalidad organizada no dan tregua a una población sometida por la violencia. También se habló del trabajo que lleva adelante la Red Eclesial Panamazónica (REPAM) en Colombia y se anunció la campaña Dona Nobis, que busca reunir fondos para la obra evangelizadora de la Iglesia en el país. 

 

Al final de la Asamblea Plenaria los obispos presentaron un mensaje sobre las próximas elecciones. Entrevista con monseñor Luis Rueda Aparicio, presidente del episcopado colombiano.  

Escucha: Palabra clave

 

El presidente de la CEC, ante los micrófonos de Radio Vaticano-Vatican News, nos ofrece un panorama sobre la plenaria del episcopado y los desafíos de la Iglesia y la sociedad. Comenzando por la sinodalidad, abordada por los obispos bajo el tema:“Por una iglesia sinodal, comunión, participación y misión”. ¿Cuáles han sido los puntos resaltantes en esta reflexión de los obispos?

 

Primero, hemos hecho un puente de comunión total y plena con el Sucesor de Pedro, con el Papa Francisco. Segundo, hemos hecho todo el esfuerzo de implementar en las diócesis y vicariatos apostólicos de nuestro país, la consulta, la escucha, sinodal en el primer momento. Pero también, teníamos que hacerla entre nosotros, como obispos, como servidores de la evangelización en Colombia. Juntarnos para poder asumir este espíritu sinodal desde nuestra propia misión y desde nuestra propia condición de servidores de la pastoral como obispos.

 

Elecciones: Participación y fin de la violencia

 

Se sabe que la Iglesia no puede estar apartada de la realidad en la que vive. Los obispos han hablado de la situación del país y han dirigido un mensaje a propósito de las próximas elecciones legislativas ¿En qué contexto se enmarcan estos comicios y cuáles son los desafíos?

 

Los comicios electorales que se aproximan, tanto los legislativos como las dos vueltas presidenciales, marcan un año democrático de mucha importancia para Colombia. También tenemos grandes desafíos. Hay un contexto de violencia creciente que se ha venido incrementando fruto del narcotráfico, fruto de grupos armados que han hecho presencia en Colombia y en la región. Entonces, hay mucho derramamiento de sangre, hay muchos muertos, muchos civiles que han perdido la vida y hay muchos atentados contra la vida. Por eso, en ese contexto, nosotros hemos hecho un llamado, primero a todos los colombianos a asumir con responsabilidad este momento crucial de la democracia de Colombia. Segundo, hemos hecho un llamado a los candidatos para que asuman la responsabilidad del servicio al bien común, para que no se dejen corromper y para que no generen odios que van a generar también, como consecuencia, más guerra y más violencia entre los colombianos. Y tercero, hemos hecho un llamado a la esperanza, un llamado a sentir que este es un momento para vivirlo con responsabilidad y con esperanza.

 

Cese al fuego

 

La iglesia colombiana en más de una oportunidad se ha propuesto como mediadora, en diversos momentos críticos, convocando a un diálogo, sobre todo, con el gobierno y las partes en conflicto. Este viernes, instituciones católicas y organizaciones internacionales han pedido un alto al fuego y la protección de la población civil. Como obispos también han solicitado un encuentro con el presidente de la república, Iván Duque. ¿ Cómo se podría abrir un diálogo que mejore la situación de conflicto que existe en el país?

 

Los obispos de Colombia hemos hecho llamado al cese al fuego. Hemos dicho a todos los grupos armados que están en conflicto en nuestro país que paren la guerra, que paren las masacres, que paren los homicidios, que permitan que vivamos un proceso democrático en reconciliación y paz. Pero, además, los obispos de distintas regiones del país como la zona limítrofe con Venezuela, el Catatumbo Ocaña y Arauca. Igualmente, los de la zona del Pacífico, donde está el Departamento del Chocó, hemos llamado al gobierno nacional para que permita que entablemos diálogos. Le hemos dicho al gobierno también que no escatimen ninguna posibilidad de diálogo para que esta situación dolorosa en nuestro país, tenga una salida racional, pronta y estable.

 

No a la ideología de guerra

 

Precisamente, usted ha dicho una frase con mucha enérgica en la rueda de prensa: “No aceptamos la ideología de guerra”. Hablando también de la situación del Chocó o del Arauca, por ejemplo, hay asesinatos, narcotráfico, guerrilla, criminalidad, ocupaciones, desplazamientos y, también, una situación de militarización muy grande. En este sentido, ¿en qué consiste esa “ideología de guerra” de la que usted habla? ¿Es solamente por parte de la insurgencia o también la fuerte militarización que hay actualmente?

 

Hay una cadena de muerte en Colombia que lleva muchas décadas. Por un lado, el narcotráfico, que ha hecho de Colombia un lugar de producción, de consumo, de procesamiento y, también, de exportación a Europa y a Estados Unidos de la coca. Con eso, el narcotráfico compra armas y, con esas armas, se trabaja a través de los grupos, ya sea de paramilitares o guerrilleros que están haciendo mucho daño y que ponen a la población civil en medio de los fuegos, todo por adueñarse del producto del narcotráfico, pero también por adueñarse de los territorios, dónde viven los campesinos, los indígenas, los afroamericanos, los más pobres.  Por eso, nuestro llamado contundente es a parar la guerra, a respetar el derecho internacional humanitario y a quitar toda forma de conflicto para que podamos encontrarnos, reconciliarnos, soñar y trabajar por una Colombia posible, viable, reconciliada que respete la vida y en paz.

 

Azotados por el conflicto

 

¿Usted cree que la manera de solucionar estos problemas sea solo un gran desplazamiento de fuerzas del orden, fuerzas de seguridad y de militares para detener el conflicto o existen también otras alternativas?

 

Sin duda que existen muchas alternativas. Lo primero es atender, escuchar a la población civil que está en estos territorios azotados por un conflicto recio, profundo, que les quita las tierras y les quita la vida. Pero, además, es necesario que haya un protagonismo de todas las comunidades. Finalmente, es muy importante que sepan que nosotros como Iglesia, los sacerdotes, la vida consagrada, los laicos, ese Pueblo de Dios que peregrina en Colombia, creemos y esperamos una posibilidad mayor de reconciliación, de encuentro. Sin duda que hay muchos caminos. Nosotros creemos en el duro camino del diálogo, que es un arte difícil, para sentarnos a dialogar como se ha hecho en otras ocasiones, es la única posibilidad racional. Lo ha dicho el Papa Francisco: O todos somos hermanos o todos nos hundimos.  Y nosotros queremos optar por un camino de fraternidad que le dé horizontes de esperanza y de vida nueva a todos colombianos, porque aquí no sobra nadie. Entonces, las alternativas militaristas no son las únicas y deben ir acompañadas por un compromiso de desarrollo humano integral real y concreto en todas las regiones.

 

Periodistas: servidores de la verdad

 

Monseñor Rueda, por último, durante la Asamblea Plenaria se celebró el Día Nacional del Periodista, el miércoles 16 de febrero. ¿Cuál es, a su juicio, la importancia de los medios de comunicación y de los periodistas en la construcción de la paz en Colombia?

 

Felicito a todos los periodistas, de Colombia y del mundo. Tienen una gran responsabilidad. Nos encontramos con ellos aquí en la sede de la conferencia episcopal y pudimos dialogar, como seres humanos, y a la luz del mensaje del Santo Padre, los invitamos de la verdad, a ser misioneros de la esperanza, a ser servidores de una vida posible en Colombia. Ellos saben de esa gran responsabilidad que tienen, y por eso los estamos invitando a que sean servidores para evitar toda polarización, evitar todo odio, todo rencor, para que estos comicios electorales transcurran en la verdad y que sepan que, con la comunicación en todos los medios, nos pueden ayudar a buscar el bien común de todos los colombianos.

 

 
Nota enviada en guion del 22 de febrero de 2022 a producción Radio María por las periodistas: Maira Celis y Johaved Orozco 
Fuente: Vatican News