Jue. Dic 1st, 2022

Las víctimas del grupo terrorista Boko Haram que fueron desplazadas de sus aldeas y llevan viviendo más de cinco años en campamentos pronto tendrán casa gracias a la Diócesis de Yola, en Nigeria

 

Por el momento, en la diócesis hay unas 86 familias que viven en tiendas de campaña y sus hijos están matriculados en las escuelas católicas vecinas.

 

De acuerdo con el Obispo de Yola, Monseñor Stephen Dami Mamza, “No ha sido fácil cuidar de los desplazados internos que llevan viviendo en nuestra Diócesis por ya seis años. La gente también está cansada y quieren empezar de nuevo sus vidas”.

 

 

Monseñor Mamza indicó que se había vuelto difícil para la Diócesis mantener la calidad de vida en los campamentos porque los donantes que han apoyado a los desplazados se están cansando.

 

La vida de los desplazados en la catedral no es fácil, donde las familias numerosas se ven obligadas a compartir una habitación individual en los campamentos, situación que niega la privacidad de las personas.

 

El Prelado señaló que entre 2015 y 2016 los militares asumieron el control de los gobiernos de las localidades locales tomadas por los yihadistas, lo que permitió que muchos de los desplazados internos que habían sido alojados en la Catedral de Santa Teresa de la Diócesis de Yola regresaran a casa.

 

 

Sin embargo, señaló que hay algunas aldeas que aún experimentan niveles significativos de inseguridad.

 

“Había una gran cantidad de desplazados internos aquí, pero muchos han regresado a sus hogares después de que se restableció la seguridad en sus aldeas. Sin embargo, todavía hay pueblos cerca del bosque de Sambisa donde se alojan militantes de Boko Haram. La gente de estos pueblos no puede volver a casa y todavía los estamos acogiendo”, agregó.

 

Por el momento, unas 86 familias aún viven en tiendas de campaña dentro de la diócesis y sus hijos están matriculados en las escuelas católicas vecinas.

 

Mons. Mamza indicó que la vida de los desplazados en la catedral no es fácil, donde las familias numerosas se ven obligadas a compartir una habitación individual en los campamentos, situación que niega la privacidad de las personas.

 

 

El Prelado señaló que, en este contexto, nació hace dos años la idea de construir viviendas permanentes para los desplazados.

 

“Empecé a pensar en la posibilidad de obtener fondos para reasentar a nuestros desplazados internos y presenté la idea a Missio Alemania, nuestra principal organización de financiación, que nos dio todos los fondos que necesitábamos. El gobernador de Adamawa también vino y donó un total de 10 hectáreas de tierra para la instalación”, señaló.

 

Hoy, el proyecto de vivienda de la Diócesis comprende 43 apartamentos, que se dividen en dos casas cada uno, para albergar a las 86 familias. Cada una de las casas tiene varias habitaciones que incluyen un salón, una cocina y un baño.

 

 

Mons. Mamza señaló que cada apartamento está rodeado de suficiente espacio para ampliar la casa o para dedicarse a la agricultura.

 

Con el apoyo de Missio Alemania, la Diócesis también ha construido una escuela que admitirá a los niños de los desplazados internos que asisten a la escuela primaria, así como a los pequeños de las aldeas vecinas.

 

Al comentar sobre el desafío de reasentar a las personas que han sido desplazadas por los ataques yihadistas, Mons. Mamza indicó que “Boko Haram sigue siendo un gran problema en Nigeria y hay muchos lugares que todavía están bajo su control”.

 

“Nuestra región es mejor en términos de seguridad, ya que solo unos pocos pueblos todavía tienen a los militantes ocupándolos”, agregó.

 

 

Fuente: Aciprensa
 

 

 

 
Nota enviada por la periodista Teresita González a webmaster