Vie. Dic 2nd, 2022

¿Qué es un acto impuro? Tanto el sexto como el noveno mandamiento se refieren a los actos impuros. El sexto mandamiento habla de no cometer actos impuros, mientras que el noveno habla de no consentir pensamientos o deseos impuros. Frente a esto, es válido que nos preguntemos: ¿qué hace que un acto, un pensamiento, un deseo o una mirada sean impuros?

Una norma escrita en el corazón

Solemos admitir como actos o deseos impuros comportamientos tales como tener relaciones sexuales antes del matrimonio, recurrir a la masturbación, ver pornografía o en general, realizar cualquier acto contrario a la castidad.

¿Por qué estos comportamientos son impuros? ¿Por qué hacer estas cosas está mal? Para responder estas preguntas es muy importante recordar que, como cristianos, reconocemos que los 10 mandamientos establecen normas de orden natural.

Un camino de florecimiento y perfección

A partir de lo expuesto, podemos ver qué actos prohibidos por los 10 mandamientos como matar, robar o mentir son comportamientos que estamos llamados a evitar no solo porque somos cristianos, sino, sobre todo, porque somos humanos.

En efecto, realizar cualquiera de estos actos nos corrompe en cuanto seres humanos, dañando nuestra naturaleza. Contrariamente a lo que se podría pensar, los 10 mandamientos no violentan nuestra naturaleza, sino que nos revelan un camino de florecimiento y perfección escrito ya en nuestro corazón. Se trata de un camino que responde a nuestras inclinaciones más profundas en cuanto seres humanos.

¿Qué hace que un acto sea impuro?

Podemos tratar de responder a esta pregunta a partir del pensamiento de san Juan Pablo II. Para él, es imposible hablar de la plenitud del ser humano sin hacer referencia a la vocación de toda persona, al amor.

Todo ser humano ha sido hecho para amar, es decir, encuentra su plenitud entregándose, haciéndose don para los demás. Esta consideración es de absoluta relevancia para el ámbito de la sexualidad, nos ayuda a entender el sentido de la pureza. Dado que un acto impuro es un acto que daña al ser humano en el ámbito de la sexualidad, y que esta se ordena al amor, podemos decir que un acto puro es un acto ordenado hacia el amor, y que un acto impuro es un acto contrario al amor. Es importante notar que hablamos aquí de amor, no como un sentimiento o una pulsión, sino como una decisión: la decisión de buscar el bien y lo mejor para la otra persona. Y en el ámbito de las relaciones interpersonales, san Juan Pablo II nos recuerda que lo más opuesto a amar es usar.

Amar vs. usar

¿Por qué amar se opone a usar? Cuando se ama, se busca el bien de la otra persona. Cuando se usa, se busca el propio bien, a costa de la otra persona. Que en todos ellos prima una actitud de uso respecto de otra persona, en la que esta se convierte para uno en un objeto: en un objeto de placer. Todo ser humano ha sido hecho para amar y se planifica en la medida que en sus relaciones con otras personas prime una actitud de amor.


Fuente: Catholic link

Redacción: Natalia Monroy