Vie. Dic 9th, 2022

La característica que distingue a un cristiano de una persona de otras confesiones religiosas, es el amor verdadero. Este consiste en sentirse profundamente amado por DIOS y amarle a Él sobre todas las cosas. De esta concepción de la vida se desprenden otras características como el perdón, la esperanza, la fe, la verdad, etc. San Francisco de Asís, en su “Plegaria simple”, nos ayuda a reflexionar sobre la gran riqueza que tenemos quienes creemos en DIOS y el aporte que podemos hacer al mundo iluminando las tinieblas con la verdadera luz de Jesucristo.

  1. “Donde haya odio, ponga amor”

“Amen a sus enemigos y oren por quienes los persiguen”

En medio de las guerras, de los conflictos bélicos entre países hermanos, en medio de la soledad interior, de la depresión, de los problemas económicos, el amor es la luz que disipa las tinieblas y trae la paz, la estabilidad. Pero, ¿quién puede traer el amor a mi vida? El único es Jesucristo. Sólo en Él podemos amar en plenitud.

  1. Donde haya ofensa, ponga perdón

“Si peca contra ti siete veces al día, y otras siete viene a decirte ‘Me arrepiento’, perdónalo”.

Amigos que se engañan, parejas que son infieles, hermanos que se alejan, esposos que se divorcian, etc., todo esto se solucionaría con el perdón. El perdón necesariamente requiere comunicación, por eso Jesús se hizo carne, para de esta forma comunicarnos su amor, perdonarnos y llevarnos a la salvación. Te pregunto: ¿El perdón se ha hecho carne en ti? Si aún no has perdonado a quien te ofendió, descuida, estás a tiempo de hacerlo.

  1. Donde haya discordia, ponga armonía

“Miren cuán bueno y agradable es que los hermanos habiten juntos y en armonía”.

La discordia es enemiga de la concordia, su mismo significado lo expresa: “separación de corazones”. Es normal tener diferencia de opiniones, pero no es normal que dos corazones se distancien por problemas, a veces, sin sentido. Nuestra sociedad parece promover la división, las redes sociales mal usadas contribuyen a esto, ya que si alguien me cae mal simplemente le elimino de mis contactos, de mi vida.

  1. Donde haya error, ponga verdad

“Haz que ellos sean completamente tuyos por medio de la verdad; tu palabra es la verdad”.

El error nos lleva a acercarnos cada vez más a las tinieblas. Así como el odio engendra guerra, así también el error genera confusión. ¿Te sientes confundido, sin saber qué hacer? Es porque hay algo de error en tu vida. Entonces, ¿cuál es la solución? Simple: la verdad. ¿Y qué es la verdad? Esto mismo preguntó Pilato a Jesús hace 2000 años, y Jesús poco antes le había dado la respuesta: “Mi misión consiste en dar testimonio de la verdad. Precisamente para eso he nacido y para eso he venido al mundo. Todo el que pertenece a la verdad escucha mi voz”.

  1.  Donde haya duda, ponga fe

“La fe es garantía de lo que se espera; la prueba de las realidades que no se ven”.

Con la relatividad parece todo el mundo dudar de incluso las cosas más básicas. Vivimos sumidos en interrogantes que parecen no encontrar respuesta ni en la ciencia ni en la experiencia. Entonces, ¿has pensado en ponerle un poquito de fe a tu vida? La fe, si bien es cierto, es un Don de DIOS que concede a quien quiere, pero podemos pedirla todos.

  1.  Donde haya desesperación, ponga esperanza

“Yo espero en el Señor con toda mi alma, confío en su palabra”.

Depresión, adicciones, crisis, problemas familiares, morales, sociales, económicos, para todo esto siempre se acude al psicólogo, a la ciencia. ¿Y DIOS? ¿Puede DIOS ayudarme a sanar mi alma, a cambiar? ¡Claro que sí! Para esto está la virtud teologal de la esperanza que poco recordamos y pedimos los católicos. Esta virtud nos hace confiar en DIOS a pesar de las tribulaciones y dificultades de la vida.

  1.  Donde haya tinieblas, ponga luz

“Ustedes son la luz del mundo…, brille su luz delante de los hombres, para que al ver sus buenas obras, den Gloria a DIOS que está en el cielo”.

La imagen de la tiniebla evoca oscuridad, desolación, tristeza y miedo. En cambio, la imagen de la luz nos llena de vida, nos ayuda a ver bien y a distinguir objetos y colores a nuestro alrededor. ¿Qué pasaría si vivieras siempre en oscuridad? No podrías hacer nada. ¡Necesitas de la luz! Así mismo nosotros, todos, necesitamos de DIOS que es la verdadera luz.

  1.   Donde haya tristeza, ponga alegría

“Estén alegres, les repito, estén alegres”.

La tristeza no es ni buena ni mala en sí, dependiendo de la situación puede ayudarnos o desalentarnos. El exceso de tristeza jamás es bueno. Un corazón que está enamorado de Jesús, de su Palabra, de su Misión, no tiene por qué vivir en la tristeza. San Pablo se daba cuenta de esto y exhortaba a los filipenses a que siempre estuvieran alegres en el Señor, porque él es nuestra alegría total. El enamorado jamás está triste, solo cuando su enamorado o enamorada se aleja; caso similar pasa con los cristianos, siempre estaremos alegres mientras vivamos enamorados de DIOS, y además tenemos todas las de ganar, ya que Jesús jamás se va de nuestra vida.

Estos son algunos de los aportes que podemos hacer a la sociedad. Los cristianos tenemos un gran tesoro en la vasija de barro de nuestro corazón, basta tomarnos un poco de tiempo para encontrar lo bello que DIOS ha sembrado dentro de nosotros.


Fuente: Conferencia Episcopal de Colombia

Redacción: Natalia Monroy