Mar. Oct 4th, 2022

Sudán del Sur sigue pagando el precio de su juventud. El país que dentro de unos días, el 9 de julio celebrará 11 años de su independencia de Jartum, sigue siendo uno de los más pobres y subdesarrollados del mundo. Aquí circulan más armas que alimentos y no existen las estructuras necesarias para la sobrevivencia de su propio pueblo.

 

La atención sanitaria sigue siendo uno de los retos más dramáticos, con niveles básicos de atención casi inexistentes. Y las alarmas se multiplican. Como la que estos días se refiere al riesgo de una nueva epidemia de cólera, tras la noticia hace dos meses de un brote en el Estado de Unidad, en el campo de desplazados de Bentiu, que el cardenal secretario de Estado del Vaticano, Pietro Parolin, visitará el 6 de julio.

 

La preocupación de los 19 trabajadores sanitarios del Centro Nyang, apoyado por Médicos con África Cuamm, crece al pensar en personas que se encuentran a decenas de kilómetros y a las que será muy difícil llegar. Este es uno de los aspectos más críticos: la lejanía de la población de los centros de salud, que a menudo frustra importantes acciones de prevención y primeros auxilios. Como en Thian, en el mismo condado, donde el único centro de salud existente está tan deteriorado que es incapaz de mantener a la población, donde los niños no son vacunados y donde cualquier pequeño problema físico puede llevar a la muerte.

 

Otro grave problema es la falta de personal ante una población cada vez mayor, que obliga a los pocos trabajadores presentes en Nyang a hacer turnos imposibles. “Se necesita ayuda y apoyo”, es la petición desesperada del Dr. Abraham Taban, responsable sanitario del condado, que a la lista de enfermedades como el cólera, la diarrea, la neumonía y el VIH, añade la mordedura de serpiente, que es un peligro mortal en Sudán del Sur.

 

El centro de salud de Nyang, vive en constante emergencia, además de recibir pacientes externos, entre 80 y 120 al día, se reciben casos de desnutrición infantil, se presta atención prenatal y al parto, apoyo a pacientes con VIH y vacunaciones. todo ello con falta de medicamentos adecuados y espacio necesario para las camas.

 

 

 

Fuente: Infocatólica

Redacción: Natalia Monroy