Lun. Ago 8th, 2022

El Papa Francisco, llegó puntualmente a las 8:30 a la Basílica de San Pablo, donde fue recibido por el Arcipreste y el capítulo de colegiata. Estuvo presente en la segunda y última jornada en Malta. En la gruta de San Pablo en Rabat, justo donde el Apóstol de los Gentiles predicó, bautizó y sanó enfermos, mostrando el Evangelio de Cristo a quienes no lo conocían, a quienes, como buenos samaritanos, lo habían acogido, alojado y alimentado tras el terrible naufragio del barco que lo llevaba a Roma para ser juzgado, allí donde a las piedras y tierra se le reconocen virtudes milagrosas.

 

Después de un breve saludo del Papa, el Pontífice descendió a la gruta para una oración privada ante la imagen del Apóstol, para luego  encender una lámpara votiva sobre la cual está grabada la palabra «PAX». La oración del Papa, narraba la cordialidad de las gentes que dieron refugio, seguridad y asistencia al apóstol Pablo y los prodigios que el anuncio de Dios hizo en ellos, pidiendo para que la gracia de un buen corazón palpite en las personas y así se identifique las necesidades de cuantos llegan a las costas arrastradas por las olas, para que no se agote su compasión y el calor de acogida permanezca encendida e ilumine el camino de la paz.

 

Una vez terminada la oración, entre cantos corales, el Santo Padre firmó el Libro de Honor: «En este lugar sagrado, que conmemora a San Pablo, Apóstol de las Gentes y padre en la fe de este pueblo, doy gracias al Señor y le pido que conceda siempre a los malteses el Espíritu de consuelo y el ardor del anuncio».

 

Antes de dirigirse al interior de la Basílica de San Pablo para reunirse con los enfermos y pacientes asistidos, el Papa Francisco saludó a varios líderes religiosos. Al finalizar, el  Papa se despidió con una oración y su bendición apostólica, tal como lo hicieron Juan Pablo II, el 27 de mayo de 1990 y Benedicto XVI el 17 de abril de 2010.

 

 
Redacción: Natalia Monroy