Sáb. Jun 25th, 2022

El día de ayer, en el rezo del Regina Coeli en la Plaza de San Pedro, el Papa aprovechó el evangelio del día para hablar sobre el miedo y el encerrarse en uno mismo. «Dos consejos del Señor, un regalo pascual», manifestó. Jesús les dice a las mujeres que no teman, y que fueran a comunicar a sus hermanos la nueva y que vayan a Galilea, pues «allí me verán». Y luego narra de cómo los ancianos del pueblo sobornaron a los soldados para que dijeran que los discípulos de Jesucristo habían robado el cuerpo del Señor mientras ellos dormían.

 

« ‘Yo -te dice Jesús- he probado la muerte por ti, he cargado sobre mí tu mal. No temas», expresó Francisco.

 

Para anunciar a Jesús hay solo que desearlo y hacerlo

 

« Porque la alegría de la Pascua no es para guardarla para uno mismo. La alegría de Cristo se fortalece al darla, se multiplica al compartirla. Si nos abrimos y llevamos el Evangelio, nuestro corazón se expande y supera el miedo. » Sobre el soborno de los ancianos del pueblo, el Papa lo calificó como un contra-anuncio, un anuncio que proviene del mal.

 

«Y pongamos nuestra opacidad ante la luz de Jesús resucitado – manifestó Francisco. Él quiere sacar a la luz las cosas ocultas, hacernos testigos transparentes y luminosos de la alegría del Evangelio, de la verdad que nos hace libres».

 

Redacción: Natalia Monroy

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