Jue. Ene 26th, 2023

La Iglesia católica en Colombia, a nivel nacional y local, vive un momento de gracia, revisión y proyección, a la luz del llamado del papa Francisco a ser un Iglesia en comunión, participación y misión», así lo resaltó monseñor Luis Manuel Alí Herrera, secretario general Conferencia Episcopal de Colombia, quien atendió una entrevista de la oficina arquidiocesana de comunicaciones de Bogotá.

Desde esta óptica, el reconocimiento del camino recorrido, del aporte de sacerdotes, religiosos, religiosas, animadores de pastoral y fieles laicos, es un imperativo que anima y desafía en la misión de anunciar el Evangelio.

Llamado que, como lo afirma el también obispo auxiliar de la Arquidiócesis de Bogotá, pasa por la conciencia de la necesidad de articular la acción pastoral, formar redes, que se enriquezcan y proyecten con las distintas iniciativas, surgidas en la realidad de cada territorio.

«Lo que falta todavía en el tema de la evangelización es hacer red, hacer redes, porque no podemos trabajar como llaneros solitarios ¡Extiende tu tienda!, es lo que nos invita esta fase continental del Sínodo», precisa.

Se trata, agrega, «de valorar todo eso que se tiene, pero articularlo, saber que no somos repúblicas independientes. La bendición tan grande que tenemos es que creemos firmemente que el Señor es quien nos ayuda y nos invita a ser Iglesia , y eso se tiene que ver en la diversidad».

Camino sinodal y cultura del cuidado, aspectos profundizados durante el año

Dos grandes frentes marcaron el itinerario pastoral, tanto a nivel arquidiocesano como nacional, procesos en los que monseñor Luis Manuel, desde su doble servicio a la Iglesia católica en el país, participó y lideró. El primero: la consolidación del documento que sintetiza la participación de las 78 jurisdicciones eclesiásticas de Colombia en el camino sinodal, el cual fue entregado a la Oficina del Sínodo en Roma.

Proceso sinodal

«Ver cómo las comunidades se apropian de este camino sinodal, de esta propuesta, es sumamente interesante. Uno se da cuenta que esto no es un papel, sino que tiene piel, que se encarna, que se vive Muchas comunidades, muchos fieles laicos, son los que realmente vivencian lo que significa ser una Iglesia sinodal, en comunión, en participación y en misión».

Cultura del cuidado y entornos protectores

«Desde el 2013, cuando se presentaron, por parte de la Conferencia Episcopal de Colombia, las ‘Líneas guía para la redacción de los decretos diocesanos de protección de menores’, aplicadas, en su momento, en cada jurisdicción eclesiástica, se ha venido trabajando en este tema, con el apoyo de un grupo de laicos que hicieron parte de la primera comisión de protección de menores».

Agrega además, que «desde hace un año este proceso se ha revitalizado con la conformación del Consejo Nacional para la Cultura del Cuidado, con quienes se está trabajando muy juiciosa y seriamente en unas líneas guía preventivas».

Las líneas guía: ‘Cultura del cuidado en la Iglesia católica colombiana’, fueron aprobadas en la 113 Asamblea Plenaria del Episcopado Colombiano y presentadas el 15 de agosto 2022. Entrarán en vigor el 1 de enero de 2023, en la Solemnidad de Santa María Madre de Dios.

El documento presenta «orientaciones generales para que las distintas jurisdicciones eclesiásticas del país implementen políticas, protocolos, procedimientos, acciones y estrategias en el marco de un Sistema para la Cultura del Cuidado».

Para su implementación se han iniciado talleres por provincias eclesiásticas. El primero fue en la Arquidiócesis de Florencia, con la participación de representantes de la Diócesis de Mocoa y del Vicariato Apostólico de Leticia ; se espera realizar un total de 14 encuentros formativos e informativos, en un periodo de dos años.

«Es una alegría muy grande ver dinamizar esta propuesta de hacer nuestra Iglesia un hogar seguro, desde una cultura del cuidado que nos involucra a todos Es necesario que el catequista, la encargada de la infancia misionera, el encargado del grupo de acólitos, la persona que esté animando unos campamentos de adolescentes, nuestros animadores de la evangelización, todos, como Iglesia, asumamos estas líneas guía».

Fuente: Conferencia Episcopal de Colombia