“¡Que se detenga, por el bien de todos, la espiral de violencia y el círculo de muerte que se está impulsando!”, es el reciente llamado de la Conferencia Episcopal, junto a la insistencia por avanzar hacia la reconciliación nacional “con la participación y los esfuerzos de todos los ciudadanos”.

 

¿Cómo entender la situación?

 

Todo esto se da en el peor momento de la pandemia por el covid-19, que ha dejado en las últimas semanas alrededor de 500 fallecidos cada día. Desde marzo del año pasado, han muerto más de 75.000 personas por coronavirus. Los contagios están cerca de los tres millones, de acuerdo con las cifras oficiales.

 
 

En medio de esta realidad, se desencadenaron marchas en las calles para protestar por un proyecto de ley de reforma tributaria presentado por el gobierno del presidenteIván Duqueal Congreso de la República. La indignación de quienes salieron a marchar radica en que consideran la propuesta inequitativa porque beneficia a los sectores económicamente poderosos, aunque el gobierno lo contradijo.

 

A pesar de que el presidente retiró el proyecto, anunció una mesa de concertación con diferentes sectores para presentar uno nuevo y renunció el ministro de Hacienda, los ánimos no se aplacaron y las protestas siguen en varias regiones del país, ahora por otros motivos.

 

Violencia y caos

 

Aunque la mayoría de manifestantes lo hacen de forma pacífica, algunos han sembrado el caos. Es así como se han registrado muertes, actos vandálicos, violaciones a los derechos humanos, bloqueos en vías públicas que han causado desabastecimiento de alimentos y medicamentos (entre ellos las vacunas para el covid). También desaparición de personas, robos y destrucción de bienes públicos y privados, como el incendio la noche anterior de 15 estaciones de policía en Bogotá, en una de las cuales había agentes adentro.

 

Ante todo esto, el consuelo y la esperanza están puestos en Dios, por eso le imploran misericordia con este país, consagrado al Sagrado Corazón, a través de oraciones permanentes en redes sociales, misas y encuentros para rezar el Santo Rosario. Un ejemplo es el convocado por Héctor Tobo.

 

“El rosario es un arma de amor que debemos tener muy cerca y un espacio que nos regala la Virgen para acercarnos a su hijo y voltear la mirada al Padre”

 

 

Fuente del video: Hector Tobo
Fuente de la noticia: Aleteia