Se disculpa al inocente y se perdona al culpable. Disculpar es un acto de justicia, porque la persona que ha ofendido merece que se le reconozca que no es culpable, tiene derecho a la disculpa, mientras que el perdón trasciende la estricta justicia, porque el culpable, no merece el perdón; si se le perdona es por un acto de amor, de misericordia.

El perdón es no tomar en cuenta la culpa. Clemencia es perdonar también la pena, y todo esto por benevolencia, es decir, por el amor de aquel que perdona.

Perdonar es un acto de voluntad. Consiste en voluntariamente considerar saldada la deuda con el ofensor. El que perdona renuncia a cualquier intento de revancha o de venganza. Como es un acto de la voluntad no está ligado a los sentimientos, por eso es importante entender que una cosa es perdonar, y otra cosa es sanación interior.

El perdón no significa olvidar, significa desprenderse del rencor y ofrecer amor a cambio de la ofensa. Pero no implica olvidar. Si olvidamos, estaremos sentenciados a cometer nosotros mismo esa ofensa, si olvidamos, estaremos sentenciados a no saber perdonar de nuevo.

"El perdón es la esencia del amor, que sabe comprender el error y poner remedio. Pobre de nosotros, si Dios no nos perdonase".

El perdón significa que lo que me hiciste no me lo cobro, que está pasado al balance de las ganancias y de las pérdidas. Quizá no me voy a olvidar, pero no me lo voy a cobrar. O sea, no alimento el rencor”. “Si alguien me hizo algo tengo que perdonarlo, pero el perdón le llega al otro cuando se arrepiente y repara. Uno no puede decir: “te perdono y aquí no pasó nada”.” “El perdón es vital para nuestra salud emocional y sobrevivencia espiritual.” “El perdón es la esterilización del alma, la limpieza de la mente y la liberación del corazón.” “El perdón trae alegría donde un dolor produjo tristeza; y curación, donde el dolor ha causado enfermedad.” Papa Francisco

* A veces nos resulta particularmente difícil perdonar a las personas que tenemos más cerca en nuestras familias o en nuestras comunidades.

* Posiblemente la razón está en que nos cuesta más excusar a las personas que conocemos mejor y también en el hecho de que por tenerlas tan cerca las faltas que cometen contra nosotros suelen ser más frecuentes, aunque sean menos graves.

* Por otra parte todos somos conscientes del mandato de Jesús de perdonar 70 veces 7 y a todos nos fascina lo que dice el apóstol San Pablo en la primera carta a los Corintios capítulo 13 sobre cómo el amor no lleva cuentas. La dificultad está en conectar ese ideal tan espiritual con nuestra realidad emocional y afectiva de cada día.

* Algunas recomendaciones prácticas:

1. Empecemos siempre por examinarnos a nosotros mismos, según lo que dijo el Señor: quitar primero la viga del propio ojo. (Revisarse Humildad)

2. Vigilemos, no sea que al tratar de corregir a otros en realidad estemos simplemente desahogando nuestro malestar. (No proyectar la emoción el desahogo – se expulsa de sí y localiza en la otra persona cualidades, sentimientos, deseos, que no reconoce o que rechaza en sí mismo Evalúa tu propia vida)

3. Es imperativo seguir el lenguaje asertivo, es to es, concentrarnos más en los hechos y menos en las suposiciones; más en lo que nosotros sentimos que en el juicio temerario sobre las intenciones de los demás. (Lenguaje asertivo- Abre el corazón al amor)

4. El orden de la justicia es parte del proceso del perdón. Padecer de manera estéril no agrada ni sirve a Dios. (Justicia Da un paso, avanza)

5. La oración, el "poner en remojo" nuestro corazón y el corazón de las personas a las que deseamos hablar, es indispensable. (Oración Pide ayuda a Dios)

6. Conserva el recuerdo vivo de todo lo que Dios ha hecho por ti, y sobre todo, el perdón que te ha concedido. Si tu mirada es "abundante" tendrás mucha mejor disposición para dar sus oportunidades a tus hermanos. (Valorar Purifica tu memoria)

7. Entendamos que el perdón, la reconstrucción de lo que se haya dañado y la construcción de un nuevo tejido interpersonal son procesos que toman tiempo. (Acompañar procesos No te canses de orar).